Acercar las Distancias

Acercar las Distancias

24 abril 2020 8 Por Fernando

Cuentan que el 23 de Abril de otro año repe como éste, 1616, murieron Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Más allá de que la fecha sea del todo rigurosa, el día Internacional del Libro fue una propuesta que España, donde se celebraba el día nacional del libro desde tiempos de Alfonso XIII, hizo a la UNESCO en 1995. Ayer, 404 después del entierro de Cervantes, me dormí acompañado, como todas éstas últimas noches, por el libro “The great Influenza” (La gran gripe), de John M. Barry. Versa sobre la llamada “gripe española”, una pandemia que causó la muerte de entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo, en cuatro olas, entre 1918 y 1920. El “mérito” de España para ponerle apellido a la enfermedad fue el de ser el único país en darle relevancia mediática (especialmente después de que Alfonso XIII resultara contagiado) en un momento en el que España era territorio neutral entre dos bandos, cuyas bajas por la gripe superaron con creces a las del campo de batalla. La historia no es cómo es, sino como se cuenta.

Son muchos los aprendizajes a extraer del texto de Barry y muchos interrogantes sobre la (in)capacidad del ser humano para aprender de su historia. Es difícil aprender de historias enterradas. Uno de los aprendizajes más impactantes deriva del comportamiento en cuanto a distanciamiento social de dos ciudades en Estados Unidos durante la pandemia. En la ciudad de Saint Louis aplicaron medidas tempranas de distanciamiento social cerrando colegios, teatros y evitando actos multitudinarios. En Philadelphia, decidieron seguir adelante con un desfile que tenía por fin la promoción de los bonos de guerra que se estaban ofreciendo a la población para financiar la participación de los Estados Unidos en la I Guerra Mundial. 200.000 personas asistieron al evento. 48 horas más tarde comenzaron a saturarse los hospitales de la ciudad. En sólo una semana murieron casi 5000 personas. Si echáis un vistazo a la figura podéis ver un caso que demuestra que el “distanciamiento social” dio resultados. Estar separados durante un periodo de tiempo aumentó las probabilidades de sobrevivir de la población de St. Louis comparada con la de Philadelphia. Sin embargo, está demostrado que, si hablamos de vivir, no de sobrevivir, necesitamos justo lo contrario.

¿Recordáis el post de Alejandro sobre transhumanismo? Fue de las primeras entradas al blog. Parece que ha pasado un montón de tiempo, pero hace sólo 5 meses que empezó a rodar entrena10.com. Cuando lo leí me vino a la mente el estudio más largo de la historia de Harvard. Y es que en Harvard, en 1938, en plena depresión después de la madre de todas las crisis, se propusieron saber cuál era la clave que haría que a lo largo de toda una vida una persona se mantuviera saludable y feliz. Como resultado, mayor longevidad. El estudio continúa hoy en día y por él han pasado ya varias generaciones, pero se siguen analizando los resultados obtenidos en la vida por aquella primera generación.

Lo sorprendente de miles de datos cruzados es que lo que tienen en común las personas que mejor salud y mayor percepción de felicidad han experimentado en sus vidas no tiene que ver con su nivel cultural, adquisitivo, su profesión o sus hobbies. Lo que tienen en común es la calidad de sus relaciones. Lo adelantaba el post Cuidar el Jardin. Al final, el jardín interior pertenece al jardín de las relaciones y no puedo cuidar del uno sin el otro.  Porque tú y yo somos la misma cosa. Pero eso es harina de otro post. Como recoge Business Insider el profesor que dirige el estudio expresó que”… (literalmente) la soledad mata. Es igual de poderosa que fumar o que el alcoholismo. Las personas que se sienten solas presentan muchos más riesgos para su salud. Esto está avalado por la American Psychological Association que declaró en una conferencia que la soledad es un peligro para la salud pública igual de importante que la obesidad”. Cuando empezó el estudio en 1938 no importaba un pimiento la empatía, la escucha o el apego a familiares y amigos, pero 80 años más tarde es lo que hemos encontrado. Los frutos más jugosos, los de la salud, la felicidad y la longevidad se recogen cuando cuidas el jardín de tus relaciones. El secreto de la longevidad es mantener relaciones saludables y significativas. Podemos sobrevivir nosotros solos pero para vivir necesitamos a los demás.

Distanciamiento físico no es lo mismo que distanciamiento social

La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha advertido en las últimas semanas que el término “distanciamiento social” no es el más adecuado y recomienda sustituirlo por “distanciamiento físico”. El matiz lingüístico es importante. En 1918 el distanciamiento físico conllevaba forzosamente un distanciamiento social. 100 años después con el acceso a la tecnología que una amplia parte de la población disfruta, nadie quiere que las personas interpreten que no poder acercarse y tocarse físicamente supone un abandono de la relación social. Porque esto, no va a durar siempre, esto también pasará, y es importante que lo pasemos con la menor erosión de nuestras relaciones. Necesitamos acercar la distancia física con imaginación. Sustituir la oxitocina transmitida en el abrazo físico por la serotonina de la sonrisa en la pantalla o la voz amable al teléfono. Necesitamos poner a funcionar todos nuestros recursos para acercarnos en la distancia. Una cerveza virtual con los amigos, el café digital con el equipo de trabajo, una llamada todavía más frecuente a los familiares que más lo necesitan. Estar cerca en la distancia. A veces Patri me dice que desde que estoy todo el día en casa, me ve menos. Oído cocina. No sólo en la distancia, necesitamos acercarnos conscientemente a los que siempre están y estarán cerca.

Cuando un nudo está bien hecho, tirar de él lo aprieta todavía más.

Las relaciones son hilos invisibles que nos unen mediante nudos. Recuerda que cuando un nudo está hecho con poco esmero, tirar de cualquier extremo hace que se desate. Cuando el nudo es consistente, cuanto más tenso se pone el hilo, más se aprieta el nudo. Este fastidioso entorno a lo mejor te está invitando a que tires de los hilos con mayor asiduidad. La buena noticia es que los nudos que eran saludables y significativos antes del Covid-19 serán más difíciles de soltar cuando esto pase.

Hoy es 24 de Abril de 2020, viernes. Un día estupendo para acercarte a los que tienes lejos y a los que tienes cerca. A veces sólo hace falta comprobar que esos nudos siguen ahí, Y que siguen siendo fuertes. Otro día con el objetivo de llegar a la noche, caer en los brazos de Morfeo con un buen libro para despertarme la mañana siguiente abrazado a ti.

Sí, a ti. Love of my life. Feliz cumpleaños Patri.

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