ENTRENANDO LA EXCELENCIA 👌🏻

ENTRENANDO LA EXCELENCIA 👌🏻

18 septiembre 2022 1 Por Alejandro

En este post quiero tratar la distinción entre EXCELENCIA y PERFECCIÓN. Son dos términos que solemos confundir y que son radicalmente diferentes.

La EXCELENCIA es positiva y me permite mejorar los resultados de manera sostenible. Compito contra mi mismo con el objetivo de superar mi último mejor logro. Estoy satisfecho porque he dado lo mejor de mi para lograr mis “metas internas”. Por todo ello la Excelencia es potenciadora.

La PERFECCIÓN es negativa porque no admite el error, me provoca bloqueo, parálisis e inseguridad. Me genera frustración y sufrimiento, penalizando mis resultados y sobre todo privándome de ser feliz. Compito contra un referente que no existe o es inalcanzable, y por tanto me provoca frustración, desaliento y sentimiento de fracaso. Porque no alcanzar las “metas externas” que me he puesto me hace infeliz. Por todo ello la perfección es limitante.

Las personas excelentes actúan con atrevimiento, no ven impedimentos, sino obstáculos a superar. Sin embargo las personas perfeccionistas, actúan con cobardía, porque el miedo al fracaso, al qué dirán y a la frustración les lleva a hacer solo aquello de lo que están convencidos que pueden dominar y lograr un resultado perfecto.

Me gusta explicar la Excelencia como si fuese un entrenamiento. Vaya novedad, ¿verdad? La excelencia es reiterar una y otra vez la realización de una actividad con el objetivo de mejorar el resultado anterior. Se trata por tanto de un trabajo en el que sigue existiendo oportunidad de mejora, y donde me siento satisfecho cuando he logrado esa mejora por muy pequeña que sea. Requiere HUMILDAD, exponerme al error, al fallo, a la caída, para con ello generar un aprendizaje que me permita mejorar y por lo tanto ser excelente.

¿Por qué entonces si la excelencia es tan buena y la perfección tan mala, somos tantos los atrapados en la espiral del perfeccionismo? Porque desde que somos pequeños las frases que escuchamos son: “Esfuérzate por ser el mejor” “Tienes que ser el número 1” “No permitas que los demás sean mejores que tú”. Todas estas frases de aliento que con muy buena intención nos han jaleado nuestros padres, profesores, “entrenadores” y otras personas a las que valoramos, son las que nos han llevado a poner el foco en esas “metas externa”, en el referente ajeno, en lugar de competir con nosotros mismos.

Pero no nos confundamos, la excelencia no es conformismo, ni mediocridad. Es todo lo contrario, se trata de dar lo mejor que tengo en cada momento con una orientación a la mejora continua. Por este motivo, y dado que el potencial que tenemos cada uno de nosotros es mucho mayor que el que podemos imaginar, a través del entrenamiento de la excelencia lograremos alcanzar resultados excepcionales.

¿Y cómo podemos ser excelentes? Creo que a estas alturas de nuestra relación tienes la respuesta muy clara: Así es, ¡ENTRENANDO!

Aristóteles, que fue el primer sponsor de los entrenamientos para la vida decía: “La excelencia es un arte ganado a base de entrenamiento y hábito. No actuamos correctamente porque tengamos excelentes virtudes, sino que somos virtuosos porque actuamos correctamente”

Esta es la primera buena noticia, y es que todos tenemos las mismas posibilidades para llegar a ser excelentes. La segunda buena noticia es que ser excelente no requiere ninguna técnica secreta y/o compleja, es tan sencillo como iterar, una y otra vez. Te invito a que releas el post ENTRENANDO MIS HÁBITOS

Me gusta mucho la sencillez con la que explica el proceso de excelencia William Mv Raven. Almirante de 3 estrellas, que vivió la excelencia y su entrenamiento  en entornos altamente complejos como comandante jefe de los SEALS de la Armada Estadounidense, en donde la consecución de la excelencia marcaba la diferencia entre sobrevivir o morir. William en su discurso de graduación a los alumnos de la universidad de Texas, decía algo tan simple como: “ Si quieres cambiar el mundo, empieza por hacer tu cama. Esa será tu primera tarea cumplida del día, que te ayudará a completar otra tarea, y otra, y otra… Y si tienes un mal día, al menos tendrás una cama para dormir hecha por ti”

Fíjate que la excelencia sitúa a cada una de las personas integrantes de un equipo como piezas críticas, en donde si uno no hace su trabajo de manera excelente, la consecución del resultado de equipo se pone en riesgo. Me gustó mucho lo que puede ver en una publicación del Gregario Ciclista Luis Pasamontes:

Este es un claro ejemplo de cómo funciona un equipo excelente. Todos dan lo mejor de si mismos, y lo importante no es quedar por delante de otros, sino cumplir con el rol asignado lo mejor que cada uno pueda. Y gracias a ello el equipo consigue el resultado, y el líder lo agradece y reconoce públicamente.

Busquemos la excelencia para que cuando la muerte llegue, escuche de nuestra boca “estoy listo y satisfecho, esto es lo mejor que pude ser”.

Deseo disfrutes de esta EXCELENTE canción del Doctor Deseo: Corazón de Tango

 

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