ME VOY A LA TITAN DESERT

ME VOY A LA TITAN DESERT

18 abril 2020 17 Por Alejandro

4:00 am. Suena el despertador, salto de la cama y me voy directo a la ducha. Es el gran día. A las 6:00 despega el vuelo que me llevará directo a Er-Rachidia, donde comienza mi aventura en el desierto. Repaso mentalmente por enésima vez el contenido de mis maletas: malliots, culottes, zapatos de la bici, casco, GPS, linterna, botiquín, el portatil que me pidió Melcior Mauri que llevase para ayudarle con los tracks… ¡Ah!, y que no se me olvide el jamón serrano envasado al vacío. ¡Cómo lo voy a disfrutar! Me comeré mi bocata de jamón en el segundo avituallamiento de cada etapa, mientras disfruto serenamente de la inmensidad y quietud del desierto.

Lola se ha levantado cinco minutos más tarde que yo, y ha preparado el desayuno. Mi último desayuno casero y reposado. A partir de mañana todo será diferente. Martina y Carmen también se levantan. Las pobres no pueden con su alma. Aunque les insistí en que se quedasen en casa durmiendo, mis tres chicas han querido acompañarme al aeropuerto y estar conmigo hasta el último momento. Me dan un súper beso, me abrazan y me desean suerte con una mirada que expresa al mismo tiempo emoción, preocupación y tristeza. “No os preocupéis chicas, volveré dentro de una semana sano y salvo, y traeré el fósil que me acreditará como finisher de la Titan Desert 2020”

Así “tenía” que haber empezado este sábado 18 de abril de 2020, pero no ha podido ser. Hace 5 semanas recibí una comunicación en la que Juan Porcar, Director de la Titan Desert, me informaba de que la carrera se posponía al mes de noviembre, como consecuencia de ese diminuto ser al que tan poco caso le hicimos cuando apareció en nuestras vidas por primera vez.

Invertí mucho tiempo, esfuerzo e ilusión en este proyecto del que alguien aparentemente insignificante me bajó. Siempre he pensado que “bajarse de la bicicleta” es la peor salida que un ciclista puede tomar. Ahora compruebo que es todavía peor que te bajen de la bici, y más si quien lo hace es un ser de 0,0001 milímetros de diámetro. 

Hoy, 18 de abril de 2020 estoy sereno, satisfecho e ilusionado. He tenido un mes para asimilar la situación y todo lo que ha venido después. Mi vida ha cambiado mucho en estas últimas cinco semanas, y los aprendizajes han sido muy valiosos. De todo lo que he vivido me quedo con tres lecciones aprendidas:

  1. Vivir el presente pensando en el futuro es un error.
  2. Necesito muy pocas cosas para ser feliz.
  3. Es inutil luchar contra la incertidumbre y el cambio.

La Titan Desert 2020 está prevista para el mes de noviembre. Yo a día de hoy no la veo nada clara. 2.000 personas en medio del desierto, procedentes de más de 30 nacionalidades, comiendo, durmiendo y haciendo todo juntos, en un contexto de esfuerzo físico extremo, se me antoja complicado a día de hoy. Pero ¿sabes qué? Me da exactamente igual. Lo he aprendido ya 🙂

La vida es aquello que nos va sucediendo mientras nos empeñamos en hacer otros planes

John Lennon

Hoy no voy a estar en el desierto del Sahara con mi bicicleta y mis compañeros del equipo KH-7-LOGIFRIO. No voy a poder disfrutar del lujazo que iba a ser hacer la Titan Desert con Miguel Indurain. No podré disfrutar de mi bocata de jamón mientras admiro la inmensidad y quietud del desierto. Lo que sí haré hoy es entrenar encima de mi rodillo con Melcior Mauri, hacer mi rutina de ejercicios desde la terraza con mis vecinos, disfrutar de una partida al monopoly con Lola, Martina y Carmen, tener una conversación bonita con las personas a las que quiero, y sobre todo agradecer al mundo la abundancia con la que me está permitiendo vivir el momento presente.

Y tú,  ¿qué vas a hacer con tu vida HOY?

Quiero dejarte este vídeo de lo que iba a ser mi aventura de la Titan Desert, amenizado con la canción que cada día a las 6:00 nos despierta a los Titanes en el campamento.

 

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