SI VAS, VE CON TODO

SI VAS, VE CON TODO

11 diciembre 2019 2 Por Alejandro

Ayer cuando publiqué mi post “entrena tu mente como entrenas tu cuerpo”  mi amigo Paco me preguntó: ¿y el corazón no pinta nada?. La respuesta que me salió de manera espontanea fue: “el corazón es la pasión”. Fue una respuesta que mi cabeza no procesó, pero que me salió con total naturalidad.

Cuando yo tengo pasión por algo, siento la necesidad de realizarlo debido a una fuerza interna que me mueve y motiva a hacerlo. Por tanto la pasión está relacionada con motivación, movimiento, compromiso, satisfacción, diversión, y un sinfín de conceptos positivos y potenciadores.

El viernes 13 de diciembre voy a dinamizar una sesión sobre liderazgo en una fragata de la Armada Española. Es una actividad que hago a título particular, por tanto para poder hacerla me tomo un día de vacaciones en mi empresa. Mi hija Martina ayer me decía que tenía mucha suerte porque el viernes estaba de vacaciones, y yo le contesté que realmente iba a trabajar. Ella se rió y me dijo: “papá, no vas a trabajar, porque vas a hacer algo que te gusta mucho y vas a pasártelo bien”. Otro ejemplo de cómo cuando hago algo con pasión, vivo y transmito energía positiva. Siento que cuando salgo por las mañanas de casa para cumplir, logro resultados. En cambio cuando salgo con pasión, me dejo la piel y consigo tener éxito.

La pasión es por tanto lo que marca la diferencia en lo que soy y lo que hago. Como bien dijo el filósofo alemán Friedrich Hege: “Nada grande se ha hecho en el mundo sin una gran pasión”. Ahora bien, ¿la pasión existe y me viene dada, o la tengo que buscar? En mi opinión y según mi experiencia la pasión no me la encontré, sino que la he trabajado y desarrollado. Mi pasión por el deporte es fruto de una larga “historia de amor” que he ido regando y cultivando día a día. Yo comencé a montar en bicicleta con 6 años. Aprendí solo, y después de muchas caídas y rodillas en carne viva, empecé a sentir amor por la bici. Poco a poco ese amor fue convirtiéndose en una relación apasionada que me llevó a convertirla en una forma de vivir y de crecer como deportista y como persona.

Si quiero perseguir mi pasión, debo estar dispuesto a dedicarme a ello incluso cuando requiera esfuerzo, sacrificio y sufrimiento. Por eso cuando afronto el entrenamiento de la Titan Desert, estoy dispuesto a renunciar a muchas comodidades y a vencer muchas barreras, porque la bicicleta es mi pasión. Porque si voy, voy con todo.

Y en tu caso, ¿cuál es tu pasión? ¿Qué estás dispuesto a hacer por ella?

¡Feliz jueves!