ENTRENANDO AL LEON INTERNO 🦁

Alejandro

Buscador de aventuras y acompañante de personas.

22 enero 2025

Aceptando el reto 

Hace poco, recibí una solicitud especial de un seguidor de entrena10 a quien estimo mucho y que se encuentra trabajando en su desarrollo personal. Me propuso un reto: escribir sobre cómo gestionar ese «león interno» que todos llevamos dentro, esa fuerza que a veces nos lleva a reaccionar con impulsividad, especialmente ante la autoridad o situaciones desafiantes. Esta petición me inspiró profundamente, y este post es el resultado que le dedico a esa persona con mi más profundo agradecimiento y admiración.

La vida en la selva 

En los tiempos de la selva, cuando el mundo era un lugar salvaje y hostil, el león interno era nuestro mejor aliado. Esa parte instintiva de nosotros, la que responde al peligro con un rugido feroz o una huida veloz, nos salvaba la vida. Era el cerebro reptiliano, nuestra amígdala, quien tomaba las riendas para asegurar nuestra supervivencia frente a depredadores, tribus rivales o cualquier amenaza inminente.

Hoy en día, ya no vivimos rodeados de depredadores ni necesitamos cazar para sobrevivir, pero ese león sigue dentro de nosotros. Y aunque ya no esté el tigre al acecho, nuestro cerebro sigue interpretando algunos retos modernos como si lo fueran. Un jefe exigente, una discusión con un colega o una decisión que no controlamos pueden despertar ese mismo rugido interno. ¿Cómo pasamos, entonces, de dejar que el león domine a entrenarlo para que sea nuestro aliado?

Cuando nos sentimos amenazados o desafiados, nuestra amígdala, esa pequeña estructura en el cerebro reptiliano, toma el control. Es la que activa nuestra respuesta de lucha o huida, desatando ese rugido interno que muchas veces nos lleva a reaccionar de manera impulsiva. Esta respuesta es automática y tiene sus raíces en nuestra supervivencia como especie.

El primer paso para entrenar al león es ser conscientes de que está allí. Identificar las señales: un aumento del ritmo cardíaco, tensión en el cuerpo, pensamientos acelerados o la urgencia de actuar. Reconocer estas sensaciones nos permite detenernos antes de que el león se desate por completo.

El iceberg de nuestras creencias

Si nos detenemos a observar qué hay bajo la superficie, descubriremos que nuestras reacciones instintivas suelen estar alimentadas por creencias y valores profundamente arraigados. Es como un iceberg: lo que vemos son los comportamientos, pero lo que está sumergido son las creencias y los valores que los sostienen.

Por ejemplo, una reacción agresiva ante la autoridad puede surgir de una creencia de que “los líderes siempre imponen su voluntad” o “si no defiendo mi posición, pierdo”. Estas creencias muchas veces operan en un nivel inconsciente y necesitan ser exploradas para poder transformarlas.

Trabajar en este nivel requiere introspección y tiempo. Algunas preguntas clave que podemos hacernos son:

  • ¿Qué estoy sintiendo realmente en esta situación?
  • ¿Qué creencias o valores están siendo desafiados?
  • ¿Estas creencias me están ayudando o limitando?

Asertividad y Empatía 

El objetivo no es matar al león, sino entrenarlo para que responda con sabiduría. Aquí es donde entran en juego dos herramientas fundamentales: la asertividad y la empatía.

La asertividad nos permite expresar nuestras ideas, sentimientos y necesidades de manera clara y respetuosa, sin atacar ni someternos. Es la habilidad de defender nuestra posición sin necesidad de rugir.

La empatía, por otro lado, nos invita a ponernos en los zapatos del otro, a entender su perspectiva y las razones detrás de sus acciones. Esto no significa estar de acuerdo, pero sí abrir un espacio de comprensión que reduce la tensión y facilita el diálogo.

Entrenamiento práctico 

Como cualquier habilidad, entrenar al león requiere práctica. Te propongo un ejercicio sencillo pero poderoso:

  1. Pausa consciente: Cuando notes que el león está rugiendo, detén lo que estás haciendo y respira profundamente tres veces. Esto ayuda a calmar la amígdala y activar la parte racional de tu cerebro.
  2. Reflexión del iceberg: Escríbelo. Describe qué ha sucedido, cómo te has sentido y qué creencias podrían estar detonando esa reacción.
  3. Practica la asertividad: Redacta cómo expresarías tu punto de vista de manera asertiva. Por ejemplo: “Entiendo tu decisión, pero me gustaría compartir mi perspectiva sobre este tema”.
  4. Busca empatía: Intenta ver la situación desde la óptica de la otra persona. Pregúntate: ¿Qué podría estar motivando su acción?

Yo personalmente llevo muchos años entrenando a mi propio león interno. A muchas personas que me rodean les cuesta creer que dentro de mí haya un león con ganas de rugir y atacar. Lo cierto es que todos estos años de entrenamiento me han permitido identificar cuando me estoy acercando al punto de no retorno. Cuando me estoy acercando a ese punto, siento que algo dentro de mí me empuja a seguir hasta que llego a ese punto crítico, y es en ese momento cuando tomo consciencia y activo mi domador de leones. No olvidemos que el enfado genera dopamina y consecuentemente produce un premio a corto plazo, que se convierte en un castigo a medio y largo plazo.

El entrenamiento del león no es un proceso de un día, ni una tarea sencilla. Es una disciplina que requiere constancia, paciencia y muchas pausas conscientes. Pero los resultados son poderosos: una vida más equilibrada, relaciones más armónicas y, sobre todo, una mayor sensación de control y paz interior.

Y tú, ¿cómo entrenas a tu león interno? Mientras haces una pausa consciente y te lo piensas 😉, te regalo esta canción ❤️

Loading

10 Comentarios

  1. Yo lo entreno leyendo tus maravillosas reflexiones Alejandro, muchas gracias por el escrito. Ahora me comprometo a entrenar el camino del domador para hacer estos pequeños cambios que nos llevan al verdadero éxito. Gracias por el escrito. Es simplemente magnífico y de gran ayuda para mí.

  2. Alejandro

    Gracias a ti por tu confianza y tu talla humana
    Un fuerte abrazo y aquí me tienes para lo que necesites 🤗

  3. Al leer tus comentarios he tomado conciencia de que debo trabajar más la asertividad con la empatía como punto fuerte de apoyo. Gracias amigo Ale por hacerme reflexionar sobre esta cuestión y evitar sobrepasar el punto de no retorno 😉

  4. Alejandro

    Querido Oscar,
    Siempre es un placer para mí ver que lo que analizo, investigo y escribo aporta valor a quienes leéis entrena10.
    Gracias por estar siempre ahí y adelante con ese león 🦁, que siendo de Bilbao seguro que tiene un ADN privilegiado 😉

  5. Ufffff yo soy un leon de esos 😉😉.
    Contar hasta 10 con los dedos debajo de la mesa, me ha librado alguna que otra vez de meterme en algún berenjenal mayor…..

  6. Alejandro

    Amigo, tú estás ya en esa fase de ser consciente de la ferocidad de tu león 🦁 y tienes ya una parte del entrenamiento incorporado a tu día a día.
    ¡Enhorabuena!

  7. Muy útil lo que explicas, Alejandro. A mí, personalmente , me hace falta seguir estos consejos tuyos de hoy. Abrazako, candido

  8. Alejandro

    Gracias Cándido por tu comentario.
    Me alegra mucho que te resulte de utilidad este entrenamiento del león interno. Y más siendo de Bilbao 😉
    Abrazo 🤗

  9. Mister, yo no tengo un león interno, yo tengo toda la sabana africana, como mi propio nombre indica 🦁😤

  10. Alejandro

    🤣🤣🤣
    Grande, África!!! 🦁🦁🦁

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

ENTRENA10.COM

Últimas Publicaciones

Verificado por MonsterInsights