En 2011, en una de las clases del máster que hice en el IE, el profesor Romera nos introdujo al concepto de La Falacia del Coste Hundido. Este principio explica nuestra tendencia a seguir invirtiendo tiempo, dinero o esfuerzo en algo que claramente no funciona, simplemente porque ya hemos invertido mucho y nos resistimos a aceptar la pérdida.

Tres emociones principales alimentan esta conducta:
1.Apego: Nos encariñamos con nuestras decisiones y proyectos, incluso cuando se desmoronan.
2.Miedo al arrepentimiento: Tememos que, al abandonar, nos lamentemos por no haber persistido un poco más.
3.Aversión a la pérdida: Preferimos evitar la sensación de pérdida, aunque eso signifique hundirnos más.

Imagina que estás viendo una película que no te atrapa, pero decides terminarla porque ya llevas una hora viéndola. O ese libro que no te engancha, pero insistes en leer hasta la última página porque ya estás a mitad. O incluso, permanecer en un trabajo que no te llena, solo porque llevas años en él. Estas situaciones reflejan cómo el miedo al arrepentimiento y la aversión a perder nos atan a decisiones pasadas.
En mi vida, he tenido la fortuna de subirme en el tren con Lola, mi mujer, quien siempre me ha recordado la importancia de elegir los buenos caminos que nos hagan felices. Su apoyo y sabiduría me han enseñado que, a veces, es mejor bajarse del tren equivocado y esperar al correcto, que seguir un viaje que no nos lleva a donde queremos estar.

Y tú, ¿a qué tren te has subido y a qué estación te lleva?
Mientras te lo piensas te regalo esta canción ❤️






Uuuuu!!!
Este post es de carga de profundidad
Gracias
Me alegra que este post te haya hecho pensar 🤔
Bajarse del tren cuesta, porque lo vemos como una pérdida y nos da miedo. Sobre todo si es el primer tren del que nos bajamos.
Mis experiencias personales me han enseñado que muchísimas veces «perder» una batalla es ganarla. Con el tiempo nos damos cuenta que gracias a habernos bajado del tren que no queríamos abandonar ahora estamos mucho mejor que antes. Estamos en un tren más confortable, con compañeros de viaje más agradables, con vistas más hermosas y siguiendo un camino más prometedor.
«Si te equivocas de tren no tengas miedo a bajarte y montarte en otro. Quizás (o incluso muy probablemente) sea mejor del que te bajaste».
Gracias por hacerme pensar, míster.
Muchas gracias por tu reflexión, África
Me ha gustado mucho tu punto de vista que es: “Bajarte de un tren para subirte en otro”
Besos 😘😘😘
Bellísimo
Gracias
Con una sola palabra me has tocado el corazón ❤️