De vez en cuando pienso en hasta que edad podré continuar haciendo deporte. Cada vez que me cruzo en mis entrenamientos con un septuagenario montando en bici, sonrío ☺️ y siento que todavía me quedan muchos años por delante dando guerra encima de mis bicicletas 🚴♂️.
Ayer fue noticia la rueda de prensa que mi admirado Rafa Nadal, ofreció para anunciar que debido a la lesión que le tiene apartado de las pistas desde el mes de enero, en 2023 no podrá defender su corona en Roland Garros. Pero esa no fue la noticia más impactante. Nadal también anticipó que 2024 será su último año en las pistas. En su comparecencia Rafa decía lo siguiente: “No es una decisión que haya tomado yo, la ha tomado mi cuerpo”
Me pongo en el lugar de Nadal, e imagino lo duro que habrá sido el proceso que ha vivido hasta llegar a esta conclusión. Pero lo cierto es que no tengo que imaginar mucho, porque un poco más tarde, el propio Rafa Nadal reconstruyó y verbalizó su litigio interior que ha desembocado en esta decisión final:
“Lo primero que haces es no hablar, pero te escuchas a ti mismo y vas entendiendo lo que va sucediendo. Desde un proceso de aceptación, desde un proceso de honestidad hacia uno mismo, vas tomando las decisiones y no son dramáticas. Al final las cosas ocurren, todo tiene un principio y tiene un final. Deseo un epílogo de mi vida deportiva escrito por mí, y no a merced de las circunstancias”

Estoy seguro que este camino interior que ha relatado el Grande Nadal, no lo ha hecho solo. En su rueda de prensa, Rafa estaba sentado frente a su familia y amigos, que han estado siempre con él EN LAS DURAS Y LAS MADURAS
Yo entiendo muy bien el significado de esta escenificación de la rueda de prensa de Rafa. Porque yo, cuando me encuentro ante los retos más complicados y las decisiones más difíciles, es cuando más necesito que la gente importante de mi vida esté conmigo, me escuche, me entienda y me acompañe en el discurrir de los acontecimientos.
El fracaso no es retirarse, sino seguir luchando por algo que ya es del todo imposible
Recuerdo cuando en 2017 me rompí mi clavícula en una caída tonta, y tuve que estar 6 semanas sin montar en bicicleta. Lo que más recuerdo fue lo mal que lo llevé. No lo acepté de inicio, y tardé varios días en reponerme anímicamente. Estaba en uno de mis mejores momentos de forma, y quería seguir mejorando y retándome, pero mi cuerpo decidió otra cosa. Fueron varias las personas que estuvieron cerca de mí ayudándome en el proceso de aceptación y en ver la parte buena de este “parón forzado” Esto es lo que mi amigo y maestro Jorge Salinas, llama “el reencuadre”, y lo que mi amigo y compañero de la 4 Islands llama “el reenfoque” 🤣.

Esas personas importantes en mi vida, me llevaron “en palmitas” durante esas 6 semanas, hasta tal punto que ese verano, una vez que ya estaba recuperado, no me llevé a Bergondo mi bicicleta, y me dediqué a consolidar mi recuperación en el gimnasio y corriendo. Me encantaría decir que tras ese evento logré interiorizar la ACEPTACIÓN DE TENER QUE PARAR. Pero lo cierto es que no fue así. Si hoy volviese a tener una lesión que me dejase fuera de juego varias semanas, lo volvería a llevar muy mal, necesitaría de nuevo mucha ayuda y acompañamiento de mi entorno.
Necesito entrenar la aceptación, y me resulta verdaderamente difícil. Lo hago cada día en mi trabajo, en mi vida personal y en mi deporte. Confío en que la mentalización, el aprendizaje y la repetición de la aceptación en cada una de las situaciones que vivo en mi vida, me ayuden a llegar al escalón en el que se ha situado mi admirado Rafa Nadal, que una vez más, nos ha demostrado que no solo es Grande en las pistas, sino que lo es aún mas fuera de ellas.
Hoy le dedico esta canción a mi amigo Gonchi. Él, y el resto de El Club de las 6 de la mañana, sabemos por qué… 💕






Nunca fue fácil aceptar la tendencia a la entropía, pero es parte de las leyes de este increíble universo. ¿Quiénes somos nosotros para contradecirlas?
Javi.
Dear Calvo!
Creo haberte entendido 😅
Muchas gracias por esta ACEPTACIÓN y celebración de las leyes del universo
¡Fuerte abrazo!