Hace unos días terminé un libro que, siendo sincero, no leí por una gran inquietud intelectual, lo leí por curiosidad. La curiosidad que despierta un personaje que durante años ocupó titulares: Iñaki Urdangarín.
- Un deportista de élite
- Un hombre que pasó de una vida relativamente anónima a entrar en la Familia Real; un entorno de poder, influencia y reconocimiento.
- Y finalmente… tres años en prisión.
Lo interesante del libro no es el caso judicial, lo interesante es algo mucho más humano: Cómo alguien puede ir alejándose poco a poco de sus propios valores.
Lo que más me llamó la atención de su relato es que en ningún momento aparece un gran “crash” dramático. No hay un instante en el que alguien diga: “Hoy voy a traicionar mis valores.” No funciona así, funciona mucho más silenciosamente. Empieza con pequeñas concesiones:
👉🏻Un pequeño atajo.
👉🏻Una decisión que se justifica.
👉🏻Una relación que te empuja.
👉🏻Un entorno que te dice que todo es normal.
Y cuando te quieres dar cuenta… ya estás en un lugar que nunca habías pensado pisar.
La reflexión incómoda
Mientras leía el libro tuve un pensamiento incómodo. A mí también me podría pasar.
Es muy fácil decir que uno tiene valores, es muy fácil decir que uno es íntegro, pero eso es relativamente sencillo cuando no hay tentaciones delante. Porque la tentación es la que alimenta nuestro EGO, y aquí es donde empieza el riesgo de que nuestros valores y nuestra esencia acabe diluyéndose como un azucarillo en el café ☕️
El verdadero examen llega cuando el entorno te lo pone fácil para desviarte:
- Cuando nadie parece verlo.
- Cuando incluso parece que todo el mundo lo hace.
Ahí es donde se ve realmente quién eres; cuando los valores cuestan. Hay una frase que siempre me ha parecido muy potente:
“Tus valores tienen que costarte dinero.”
Porque si mantener tus principios no tiene ningún coste, entonces probablemente no los has puesto realmente a prueba. Los valores de verdad aparecen cuando tienes que decir:
- No a una oportunidad fácil
- No a un atajo
- No a algo que podría beneficiarte, pero que sabes que no está alineado con lo que crees.
Y eso no siempre es fácil…
Los valores, como los diamantes, se forman bajo presión

El entorno también cuenta
El entorno influye muchísimo:
- Las relaciones.
- El poder.
- El reconocimiento.
- El ego.
Cuando todo eso se mezcla, mantener la cabeza fría no es tan sencillo.
Por eso es tan importante recordar quién eras antes de que llegaran los aplausos.
En el trabajo
En el trabajo aparecen estas pruebas constantemente:
- Decisiones pequeñas.
- Atajos.
- Información que se puede usar o no usar.
- Presiones.
- Favores.
Y muchas veces nadie se entera de lo que decides…Pero tú sí.
En las relaciones
En las relaciones también ocurre:
- Ser leal cuando sería más fácil no serlo.
- Decir la verdad cuando podrías esconderla.
- Cuidar a alguien cuando el interés personal empuja en otra dirección.
En el deporte
El deporte está lleno de tentaciones pequeñas:
- Recortar el entrenamiento.
- Buscar excusas.
- Engañarse con los datos.
- O incluso, en el peor de los casos, recurrir a trampas.
Pero el verdadero deportista sabe algo: La única victoria que importa es la que puedes mirarte a los ojos después.
Porque en el deporte —igual que en la vida— la integridad no se demuestra el día de la carrera, se entrena cada día que nadie te ve.
¿Te suena la frase: actuar con deportividad? Pues entones sabes de lo que te hablo 😉
🏋️ Entrenamiento Entrena10
Hoy el entrenamiento no es físico, es un entrenamiento de integridad. Durante unos minutos hazte estas tres preguntas:
1️⃣ ¿Cuáles son tus tres valores no negociables?
Escríbelos. Si no los tienes claros, el entorno los decidirá por ti.
2️⃣ ¿Qué decisiones pequeñas tomas cada día que ponen a prueba esos valores?
Muchas veces no son grandes dilemas… son pequeños atajos.
3️⃣ ¿Qué harías si mañana se te presentara una gran tentación?
No pienses en lo que te gustaría responder, piensa en lo que realmente harías.
Porque la integridad no se demuestra en los discursos, se demuestra en las decisiones pequeñas que nadie ve.
Hoy no hay pregunta incómoda, porque si haces bien el entrenamiento que te propongo, te habrás dado la mejor respuesta que te puedes dar, a ti y solo a ti, CUANDO NADIE MIRA
Hoy te regalo esta bonita canción 🎶♥️






Gran artículo Alejandro. Comparto plenamente tu reflexión.
En todo caso añadiría que, en mi opinión, conviene revisar los valores personales periódicamente, porque las cosas cambian: experiencias, prioridades. Valores que antes eran muy importante como pueden ser el éxito profesional pueden equilibrase con otros como la familia o la libertad.
Los valores funcionan como una brújula y te permiten vivir de manera coherente, dándole sentido a lo que haces.
Ahora bien, revisarlos no significa cambiarlos, puede ser simplemente una confirmación si siguen siendo importantes
Joaquín,
Muchas gracias por tu comentario. Me ha gustado especialmente la idea que introduces de revisar los valores periódicamente. Me parece muy acertada.
La vida cambia, las experiencias nos transforman y las prioridades se recolocan. Lo que en un momento determinado ocupaba el centro —como puede ser el éxito profesional— con el tiempo puede equilibrarse con otras dimensiones igual de importantes como la familia, la libertad o el sentido de lo que hacemos.
Y como bien dices, los valores funcionan como una brújula. No nos dicen exactamente qué camino tomar en cada momento, pero sí nos ayudan a saber si seguimos avanzando en la dirección correcta.
También coincido contigo en algo muy importante: revisarlos no significa necesariamente cambiarlos. Muchas veces esa revisión simplemente sirve para confirmar que siguen ahí, firmes, sosteniendo nuestras decisiones.
Gracias por enriquecer el post con una reflexión tan lúcida y tan bien expresada. Da gusto leerte.
Un abrazo.
Hola Alejandro!!! nuevo post y muy interesante!! 💯
Has hablado de integridad, de valores… algo que la sociedad, poco a poco, parece estar diluyendo.
Como bien dices, en lo cotidiano, en el dia a dia, es realmente donde demuestramos quiénes somos, por eso, yo añadiría tambien algo esencial: como ser buenas personas 🫶 ♥️
Hola Amando,
Muchas gracias por tu comentario. Me gusta mucho hacia dónde llevas la reflexión.
Al final, cuando hablamos de integridad o de valores, en el fondo estamos hablando precisamente de eso: de intentar ser buenas personas. Y como bien dices, eso no se demuestra en grandes discursos, sino en lo cotidiano, en el día a día, en esas decisiones pequeñas que casi nadie ve.
Ahí es donde realmente se va construyendo el carácter.
Y es verdad que vivimos tiempos en los que muchas veces parece que esos principios se diluyen un poco… por eso quizá es aún más importante entrenarlos conscientemente.
Gracias por añadir esa pieza a la conversación. Siempre es un gusto leerte.
Un abrazo.
No sé si debería escribir algo después del texto y los comentarios, todos son dignos de reflexión y absorción. Como mucho puedo decir que las justificaciones de nuestras propias traiciones son a la integridad como el azucar al café. Cuando más pones más se diluyen hasta dejar de tomar café. Gracias a todos.
Qué buena metáfora has traído.
Las justificaciones funcionan exactamente así: empiezan siendo pequeñas, casi inocentes, y poco a poco van diluyendo lo esencial sin que apenas nos demos cuenta. Cuando queremos reaccionar, a veces ya casi no queda “café”.
Por eso es tan importante lo que está saliendo en esta conversación: mantener cierta vigilancia sobre nosotros mismos y no dar por hecho que la integridad se mantiene sola.
Gracias por añadir una imagen tan clara y tan potente a la reflexión colectiva. Da gusto leer comentarios así.
Yo creo que todo empieza por uno mismo. Si te traicionas a ti mismo, ¿quién eres?
Este texto me ha recordado un pasaje del evangelio, que viene muy al caso:
«El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho; y el que en lo poco es infiel, también es infiel en lo mucho» (Lucas 16:10)
Yo me repito esta frase muy a menudo. No hay que alejarse de nuestros principios, ni un poco siquiera. Porque dar aunque sea sólo un mal paso nos puede llevar a dejar de «tomar café porque todo es azúcar».
Gracias por tus reflexiones y, como siempre digo, a todos tus seguidores por enriquecerlas con sus comentarios. El último me ha gustado especialmente porque coincido con la idea de no justificar nuestras propias traiciones.
Feliz sábado.
Hola África,
Qué reflexión tan profunda traes. Me ha gustado mucho cómo empiezas: todo empieza por uno mismo. Si uno se traiciona a sí mismo, realmente pierde el punto de referencia más importante.
Y la cita que compartes del Evangelio es muy acertada. Al final la integridad no se pone a prueba en las grandes decisiones —que son pocas— sino en las pequeñas decisiones de cada día. Ahí es donde se va construyendo o debilitando el carácter.
Las concesiones pequeñas parecen inocentes, pero si uno no está atento pueden terminar cambiando completamente el sabor de lo que somos.
Gracias, como siempre, por enriquecer la conversación con reflexiones tan cuidadas. Y feliz sábado para ti también.