Hay personas que te arrastran. Te llenan la agenda, te suben el cortisol, te hablan en infinitivo: “tenemos que vernos”, “deberíamos hacer algo”, “tenemos que hablar”. Y tú ya estás buscando la salida de emergencia. Son las personas tormenta. Siempre en el centro… pero del caos.
Y luego están ellas. Las que te bajan el volumen al mundo. Las que no necesitan focos porque te iluminan desde dentro.
⚓️ Las personas ancla.
No son las que se imponen, sino las que se proponen. No son el centro: te ponen en el centro.
Te sostienen sin robarte el protagonismo. Mientras que otras te descentran porque todo gira en torno a ellas, las personas ancla te recentran.
“Una persona ancla no te da lecciones, te da presencia.
Y eso vale más que mil discursos.
🫓 Un plan sencillo, un momento perfecto
Ayer tuve una de esas tardes que no necesitas publicar para que sean memorables.
Un amigo, tortilla, empanadas, dos cervezas frías y un paseo por la playa del Pedrido con marea baja. Sin más. Ni restaurante nuevo, ni reserva imposible, ni postureo. Solo calma. Y risa. Y un tipo que te escucha sin mirar el móvil. Planazo. Así de simple.

💡 El poder de estar (bien) acompañado
Yo lo tengo claro. Mi persona ancla por excelencia es Lola, mi mujer.
No me da discursos de autoayuda. No necesita saber de todo ni demostrar nada. Solo está. Y cuando está, todo está mejor.Te abraza con la mirada. Te suelta la frase justa. Y si hace falta, te da una caricia o una colleja. Según toque. Y ambas cosas las hace bien 😉
🚴♂️ También en la bici hay personas ancla
Y en la bici, mi persona ancla es Luis Pasamontes. Un tipo que pedalea como si no pesara, pero con los pies bien puestos en el suelo. Cuando vas apretado y con cara de funeral, te dice algo como:
“Vamos compi, que somos escaladores 😉”
Y ríes. Y respiras. Y recuerdas que esto va de disfrutar, no de llegar el primero. Luis no tira de ti, te acompaña. Y eso lo cambia todo.
🤲 Y tú, ¿tienes ya claro quiénes son tus personas ancla ⚓️ ?
Las personas ancla no son infinitas. No se compran. No se programan. No se improvisan. Y cuando tienes una (o varias), más te vale cuidarlas Porque cuando el viento aprieta y las certezas escasean, las personas ancla te devuelven al lugar desde el que sí se puede volver a empezar. Y lo hacen sin necesidad de salvarte. Solo estando.
Mientras haces inventario de tus personas ancla ⚓️, te regalo esta canción 🎶♥️






Hay personas ancla y personas faro.
Yo tengo la inmensa suerte de contar con ambas en mi vida. Soy muy afortunada por ello.
Precioso texto. Gracias por compartirlo. 😘
África, qué bonito lo que dices… Gracias de corazón.
Tener personas ancla y faro cerca es un regalo que muchas veces no valoramos lo suficiente hasta que la vida nos lo recuerda. Me alegra mucho que tú sí lo hagas.
Un abrazo enorme y gracias por estar. 😘✨
Mi mujer, clarísimamente, también es la persona ancla más importante en mi vida. A veces, también la persona tormenta por eso 🫣, pero nuestros propios desequilibrios, bien compensados la mayoría de veces, nos hacen casi invencibles. Y los días que nuestras tormentas se descompensan, afortunadamente estamos rodeados de otros que nos recuerdan que tenemos amor, compromiso y muchas cosas que están por encima de nuestras rabietas y nuestros egos. Incluso tenemos a nuestra hija mayor, que nos recuerda que nos podemos enfadar pero que debemos pedirnos perdón, y en ese momento nos ilumina y se convierte ella en ancla. Yo, encima de la bicicleta, tengo al colega Enric, que me la lía constantemente pero me invita a empezar el día con alguna carcajada que otra. Bello texto y reflexión, Alejandro. Gracias por compartirlo
Me encanta cómo lo expresas 🙌. Esa dualidad de ancla y tormenta es la esencia de cualquier relación que vale la pena: no se trata de no discutir o de no chocar, sino de saber encontrar juntos el equilibrio y recordar que lo importante está siempre por encima de los egos y las rabietas. Ahí está la magia. Lo de tu hija es brutal, porque los niños tienen esa capacidad increíble de ponernos frente al espejo con la lección más sencilla y más difícil a la vez: pedir perdón y seguir adelante. Y lo de Enric ya es otro capítulo aparte 😅… qué suerte tener a alguien que te haga empezar el día con carcajadas encima de la bici. Gracias por compartir tu visión, porque me confirma que esas anclas, aunque a veces soplen como tormenta, son las que nos hacen invencibles.