Recientemente en uno de mis encuentros con los alumnos del Máster de RRHH de Garrigues, dije una frase que generó mucho debate y discusión: “Todo lo que hacemos es para ir al encuentro de nuestras necesidades” La frase la tomé prestada de mi socio Fernando, quien a su vez la tomó prestada de Marshall Rosenberg, psicólogo estadounidense creador de la Comunicación no Violenta.
Los alumnos del master de RRHH con los que comparto conocimientos y aprendizajes al oír esta frase, dijeron prácticamente al unísono: “Eso es ser egoísta, y el egoísmo es malo”. Mantuvimos un interesante debate durante algo mas de media hora, en torno a la idea de si ser egoísta es bueno o malo. La idea que yo argumentaba era que el egoísmo, entendido como hacer algo con el objetivo de satisfacer mis necesidades, más que bueno o malo, es inherente a la naturaleza del ser humano, es un mecanismo de supervivencia, de crecimiento y de plenitud. Es potencialmente favorecedor no solo para mí como individuo, sino para todas las personas que me rodean. Ahora bien, para que esto último se cumpla es necesario haber hecho un trabajo de reflexión y desarrollo personal para alinear mis necesidades con los valores universales del ser humano, que nos permiten vivir en paz y armonía con los demás, y hacer de nuestro mundo un mejor lugar para vivir.
Creo que no tuve mucho éxito con mi argumentación, y el debate finalizó con una frase que suelo utilizar en estos casos: “esta es la idea que yo tengo, y aunque vosotros penséis diferente, espero que al menos os haya ayudado a ver y entender un punto de vista diferente. De esto va la empatía y el crecimiento personal”
Esta mañana leyendo un poco de aquí y de allá, me he encontrado con un artículo de Pilar Jericó, en el que explicaba que el ser humano para encontrar su felicidad busca satisfacer sus necesidades. En esta misma argumentación, Pilar se refiere a 2 autores (Robbins y Madanes) quienes tras largos y sesudos estudios llegaron a la conclusión de que lo que mueve al ser humano cada día es la búsqueda de la felicidad, y en esa búsqueda lo que el ser humano persigue es satisfacer 6 necesidades. Las cuatro primeras son las denominadas básicas, que nos surgen de una manera inmediata y natural, y las 2 últimas se denominan superiores, y son las que desarrollamos conforme vamos madurando y creciendo como personas, siendo la satisfacción de estas últimas lo que más nos acercan al concepto de felicidad. ¡Vamos con ellas…!
Las 4 necesidades básicas
- Seguridad: Sentirnos protegidos, cómodos y que “controlamos” lo que nos rodea. Esta necesidad es la que pretendo satisfacer cuando desarrollo cualquier entrenamiento para mi vida. Ya sea en el contexto deportivo o profesional.
- Variedad: Aprender y hacer cosas nuevas para estimular mi cerebro y mis sentidos. Huir de la monotonía, la rutina y la vida anodina. En mi caso, me gusta hacerme la siguiente pregunta “Alejandro, ¿hace cuánto tiempo que no haces algo por primera vez?
- Relevancia: Sentirme importante y especial de alguna manera, ya sea alcanzando un reto, o rodeándome de personas que siento que me valoran y me reconocen como alguien especial.
- Conexión: Es el sentimiento de identidad, de formar parte de un grupo, que como ser humano he desarrollado a lo largo de los miles de años de evolución de la especie.
Las dos necesidades superiores (las que nos acercan al sentimiento de felicidad):
- Desarrollo: Está referido a buscar mi crecimiento personal y emocional, así como el aprendizaje continuo. Este es el factor fundamental que me llevó a desarrollar Entrena10 y el concepto de “Entrenamientos para la vida” Estar en constante movimiento y evolución.
- Contribución: Lo relaciono con mi vocación de servicio hacia los demás: ayudar y servir a mi familia, mis amigos, mis alumnos, mi equipo de trabajo, etc. Necesito sentir que lo que hago trasciende a mi propio beneficio como individuo, y que contribuye de manera positiva al beneficio de quienes me rodean
Quizá si hubiese leído a Pilar Jericó antes de la clase con mis alumnos, habría conseguido tener más éxito en mi argumentación y en el entendimiento de porqué el “egoísmo” entendido como ir al encuentro de mis necesidades, cuando éstas responden a las 4 básica y sobre todo las 2 superiores, es positivo y potenciador de un mundo mejor.
Y tú, ¿cuándo vas a focalizar tus entrenamientos en la satisfacción de estas 6 necesidades?
Hoy te regalo esta bonita canción para que reflexiones de manera tranquila acerca de este nuevo punto de vista sobre el egoísmo.
Socio, hoy voy “sin justificado”. Haciendo algo nuevo por primera vez 😉







Debemos cambiar la visión de que ir al encuentro de nuestras necesidades es ser egoísta. Estamos en el siglo XXI hay que dejar de hilar conceptos que no tienen nada que ver. El egoísmo es una clase de búsqueda de necesidades sin empatía hacia lo que te rodea y quien te rodea, sería para mi «la búsqueda de necesidades (muchas veces innecesarias) desde la psicopatía» una anomalía que aleja al ser humano del resto de sus iguales e incluso de sí mismo. La búqueda real de necesidades es inherente a todo ser vivo, natural y necesaria para el bienestar y la felicidad tuya y en consecuencia de los que te rodean. Ésta búsqueda está llena en sí misma de empatía, compasión y discierne lo que es un acto egoísta del que no lo es.
Hola Estefanía!
Siempre es una maravilla encontrarte por aquí. Qué afortunado soy al tenerte ☺️!
Estoy al 100% contigo.
Muchísimas gracias por compartir tu reflexión.
Un beso 😘
Gracias a ti por este artículo! Tomo nota del esquema de Pilar Jericó, muy interesante! Gracias Alejandro 😊
Gran artículo el que nos dejas aquí Alejandro, sin duda si no el que más, de los que más me ha gustado de todo el Blog.
Gracias por compartirlo con todos
Qué suerte tienen tus alumnos de poder conversar contigo sobre estos temas. Hay algo que necesitamos saber sobre esas seis necesidades básicas y es que las satisfacemos o no de manera jerarquizada. No puedo ocuparme de cubrir la necesidad de variedad si la de seguridad no está cubierta, y así una a una hasta acabar con la contribución. Tus alumnos tenían razón en intuir una necesidad de contribución a los demás, pero sólo podrán hacerlo desde el prisma de haber cubierto las otras 5. En el mismo avión en el que volabas en uno de tus últimos posts, si hay una bajada de presión, uno se pone primero su máscara de oxígeno y luego ayuda a ponérsela a los demás. Cuanto mejor se ponga la suya a más gente podrá ayudar. Malo y bueno son dos términos del cerebro emocional por eso es muy difícil que en media hora de conversación tus alumnos cambien esa percepción. Ahora, plantaste una semilla que tras años de experiencias podrán sin duda agradecerte. Un fuerte abrazo socio y a tomar por donde se rompen los cestos el justificado 😉