No tengo ni idea de cómo voy a acabar este artículo. No lo sé. Quizás te extrañe leer las palabras “no lo sé” en estos días que además del virus, estamos rodeados de gente que suele saber y proferir categóricas opiniones a la altura de virólogos, politólogos y economistas.
Como os contaba en Acercar las distancias, uno de los libros que he estudiado durante el confinamiento ha sido “The Great Influenza” de John M. Barry sobre las circunstancias científicas, sanitarias, socioculturales, y geopolíticas que rodearon a la pandemia de gripe española de 1918. Me ha llevado más de 40 días su lectura y maduración.
Confieso mi sesgo de inmediatez. Alejandro sabe bien que todo lo que me cuenta tiene justo que ver con el libro que me esté leyendo en ese momento. Pero ayer, más allá de este sesgo, me pareció curioso recibir por distintas vías el siguiente meme:

El meme original, en inglés, fue publicado en redes sociales hace más de tres semanas por usuarios estadounidenses contrarios al desconfinamiento de los primeros estados del pais. La duda metódica de Descartes nos dice que, si queremos investigar la verdad, necesitamos poner todo en duda cuanto antes. En este caso la fotografía es la pieza más cercana a lo que puede ser “la verdad”. Si me fijo un poco veré que no parece una manifestación, más bien un desfile por la distribución de personas y vehículos. Si no hubiera estado en búsqueda de verdades durante 40 días, se me habría pasado que la foto corresponde al desfile que organizó la ciudad de Philadelphia el 28 de septiembre de 1918 para promocionar la venta de bonos que financiaban la participación americana en la I Guerra Mundial. En Philadelphia no hubo tales medidas de confinamiento previo a esta concentración. Tuvo más de 5000 muertos en una semana y 10000 en un mes, pero no por el motivo enunciado. No se puede repetir una historia que no ocurrió.
No vemos la realidad como es sino como somos
En todo caso, no podemos atribuir intencionalidad a quien lo comparte, no sabemos al quien lo creó, a lo mejor tampoco. ¿Cuánta gente llegó a reenviar la imagen como verídica y moralizadora? Compartimos cantidades inimaginables de información en el día sin que importe mucho si es verdad o no. El principal filtro que aplicamos es que la información confirme lo que pensamos. No vemos la realidad como es sino como somos.

Un meme es un neologismo, una palabra de nueva creación, aunque no tan nueva como pensamos. Aparece por primera vez en el libro “El gen egoísta” de Richard Dawkins en 1976. Es una “…unidad mínima de información cultural que es transmitida de sujeto a sujeto y de generación en generación, bien por enseñanza, imitación o asimilación. De este modo, los memes son a la cultura lo que los genes son a la biología”.
De la misma manera que los genes transmiten información genética de generación a generación, los memes perpetúan información cultural entre personas y generaciones. Así, siguiendo postulados de la evolución natural de Charles Darwin, un meme se transmite en el tiempo siempre que sea útil o bello para la especie.
No es el chiste, o el dato concreto, o la expresión los que permanecen en la psyche social sino el mensaje sociocultural, político o el aprendizaje que lleva implícito. Seguro que están pasando por ti cientos de memes, algunos incluso consiguen contagiarte y los transmites. Cuando un meme pasa por nosotros tenemos la responsabilidad de elegir si esa información merece o no perpetuarse. Por si te vale te ofrezco tres palabras mágicas para vacunarte frente al riesgo de “decir la verdad”:
- “La culpa es del gobierno que no hace lo que tiene que hacer” De acuerdo, la pregunta es, ¿cómo lo sabes?.
- “La culpa es de la oposición que no colabora”. Aha… y esto, ¿cómo lo sabes?
- “La culpa es de la gente, que no respeta las medidas de confinamiento” Esto también puede ser, pero ¿cómo lo sabes?
El cerebro está concebido en primera instancia para sobrevivir, no para decirnos la verdad.
No me digas que lo sabes porque lo has visto en la tele. O en redes sociales. Imagina cómo sería el mundo si todo el mundo pensara como tú. Espera, no hace falta. Ese mundo ya existe. Te lo pasan todos los días por delante sin necesidad de que hagas nada. Está en tu canal de televisión favorito o el contenido que te muestra tu red social. Esa red social que te enseña con mayor probabilidad los contenidos que saben que te van a gustar, aquellos que circula la gente que tiene tus mismos ideales, valores y gustos. Aunque sepas esto que digo, aunque puedas llegar a estar de acuerdo, probablemente vas a seguir consultando estas fuentes. Porque cuestionar aquello que creemos, que hemos creído durante años, es ponernos en cuestión a nosotros mismos. Lo que somos. Nuestro sesgo de confirmación. Un mecanismo de supervivencia que nos mantuvo con vida hasta ahora. ¿Por qué no nos va a seguir valiendo?. El cerebro está concebido en primera instancia para sobrevivir, no para decirnos la verdad.

Si no puedo fiarme prácticamente de nada de lo que me diga mi cabeza o de lo que digan las cabezas de los demás, entonces ¿qué es verdad en nuestra vida?. Para mi lo que es verdad es no poder dormir por las noches. Un nudo en el estómago. Una descamación en la piel. Es verdad un grito a destiempo o una llorera sin motivo aparente. También es verdad que el cuerpo encierra los sentimientos y que nuestros sentimientos siempre nos anuncian necesidades. Y es verdad que todos tenemos la necesidad de sentirnos seguros, de poder elegir, de aprender y crecer, de conectarnos y contribuir a los demás y de ser reconocido o relevante para el resto. Todo ello es verdad. Y lo poco de verdad que me puede aportar mi cerebro es hacerme consciente de que desconozco muchas cosas más de las que conozco. Umberto Eco tenía una antibiblioteca con miles de libros que nunca había leído, con el fin de recordarse que había mucho más conocimiento por adquirir del que ya atesoraba. Pues eso.
El entrenamiento propuesto para hoy es sencillo, pero puede que no lo consigas:
- No enciendas la tele, ni leas prensa, ni consultes las redes sociales. Es sólo un día, si hay algo importantísimo que debas saber, seguro que alguien te lo cuenta.
- Revisa qué te dice tu cuerpo, tu estómago, el sueño, tu piel. ¿Hay algo a lo que prestar atención?.
- Elige una idea que tu sabes que es verdad y pregúntate ¿y si esto también fuera mentira? ¿Qué pasaría?
- Demuestra que puedo equivocarme completando los tres puntos previos.

“La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad”
Senador Hiram Johnson, 1917
Nada, ninguna pieza de información, ningún meme carece de significado. El principal riesgo de haber calificado al SARS-CoV2 de enemigo y haberle declarado la guerra es presuponerle inocencia a la metáfora. Volviendo a tirar de sesgo de inmediatez, el senador estadounidense Hiram Johnson dijo en 1917 “La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad”. Darle tintes de guerra a la situación ha abierto la veda a secuestrar la verdad por parte de todos. Esto no es una guerra, es una catástrofe, no es lo mismo. Atribuir intencionalidad a un virus es tener menos cerebro que ello. O tener más de la cuenta. Por lo menos el suficiente para conocer a las personas mejor de lo que nos conocemos nosotros mismos.
Si estás de acuerdo con lo que acabas de leer, te pido que lo pongas en cuarentena. Podría estar errado. Con alta probabilidad lo esté. Si no estás de acuerdo y piensas que todo esto es una bobada, puede que estés en lo cierto. No tengo ninguna intención de tener razón. Ya lo anticipé, ni siquiera sabía cómo iba a acabar este artículo.
Para decir la verdad primero hay que pasar mucho tiempo buscándola. Y en su búsqueda, puede que nos encontremos a nosotros mismos. No aspiro a decir la verdad, como mucho a no decir mentiras por el camino. Mientras tanto la biblioteca de Umberto Eco, sigue abierta para todos.
Os dejo con el Resistiré versión COVID-19. Pero no el del Dúo Dinámico (hasta esto nos lo han organizado, piénsalo). Escuchad con detenimiento la letra del tema de Barón Rojo, un mensaje escrito en 1980, de máxima actualidad en 2020.
¡Aunque siempre vigiléis y mis datos proceséis, no es tan fácil hacerme callar!






Hola Fernando,
Enhorabuena por este post que no sabías como ibas a terminar. Me ha parecido magistral. Se nota en cada alusión que hay mucha lectura y mucho trabajo detrás.
Creo que lo voy a releer a menudo. Gracias.
Alejandro, muchas gracias y enhorabuena a ti también por plantar esta semilla de entrena10 y conseguir que tantas personas la rieguen.
Un abrazo para los dos.
Antón, muchas gracias por tus preciosas palabras. La belleza está en el ojo del
Observador, nuestra labor es sólo ponerla en marcha. Mucho ánimo en la misión que desempeñas. Mucha gente no se hace a la idea de la cantidad de realidades que conforman una situación como ésta y tú con el equipo formáis parte de una de ellas. Un fortísimo abrazo para todos.
Muy buena reflexión Fernando, como dice Antón, magistral. Gracias!
Hola socio. Sesuda e interesante reflexión la de tu artículo de hoy. Gracias por seguir colaborando con Entrena10.com. Ya se te echaba de menos.
ANTÓN!!! Gracias por tus palabras. Espero poder abrazarte pronto.
Gracias, Fernando, otro post más que me aporta luz en el momento preciso y me lleva a entrenar hacia nuevos aprendizajes. Leo mucho contenido para trabajar. ¡Qué blog tan interesante hacéis entre todos!
Muchas gracias y mucho ánimo Teresa. Que entrenas a tope eso sí que no lo dudo 😉. Un abrazo!
Gracias Estefanía, me alegra que te haya gustado. Deseando volver a leerte muy pronto 😘
A por nuevos “artículos” 💪. A seguir entrenando el pensamiento crítico 😉
Así que El Gen Egoista! Me parece uno de los mejores libros de mi biblioteca, al menos le tengo un especial cariño. Felicidades por el artículo!!! Más sensatez como la que refleja nos vendría bien ahora y por lo que se ha visto también a lo largo de los tiempos.
Muchas gracias Carlos! Es mejor no saber qué pensar qué pensar sin saber. Otra manera de “entrenar vivir” Deseando volver a leerte por aquí. Un fuerte abrazo
Gran post Fernando como siempre, y por dos aspectos que nunca faltan. Uno, contenido original, que no es un refrito de twitter, y otro que te hace dudar. Yo hoy he hecho el ejercicio contrario al tuyo, y seguramente me arrepentiré. Con mi verdad, que no es la verdad, me he tirado a la piscina y he anunciado categóricamente que no habrá Rebrote. Son los datos de más de un mes analizando la prensa local, que da la información veraz de la situación de las provincias, y esa es la conclusión a la que he llegado. ¿Qué estaré equivocado? Seguramente, pero lo sentiré por las nuevas víctimas, no por el ridículo intelectual, que aún siendo mayúsculo a nadie le importará. Pero después de leerte meteré, aún más, duda a mis afirmaciones. La desconexión de la sociedad de la sobreinformación en la que vivimos, aunque difícil, muy necesaria de vez en cuando. Y hacer el esfuerzo de leer en el otro lado es muy importante para hacer vacilar nuestra «verdad». Pero claro, el cerebro y el ego protestan, ¿y si no tuviera razón?¿Y si no fuera tan listo? Por eso preferimos leer, oír y ver a los nuestros. Así no dudamos y no gastamos energía en «cuestionarnos». Gracias otra vez por el post, y nos vemos en los parques, para seguir dudando entre bicis y patinetes.
Fernando, noté al principio de la semana que habías publicado un nuevo artículo, y sabía que su lectura iba a alegrarme el día, así que me debatí durante todos estos días entre abalanzarme sobre él como si fuese el último helado de la nevera o esperar a degustarlo con calma durante la tarde del viernes. Al final, sabiendo cómo se titulaba y viendo los acontecimientos que han estado en todos los titulares de hoy, decidí que no podía esperar más, necesitaba un rato de buena lectura.
El entrenamiento que propones parece sencillo pero no lo es. Despojarse de todo prejuicio y escuchar lo que nos sucede, lo que nos dice nuestra mente, o nuestro cuerpo, únicamente, es muy difícil. Cuestionarnos a diario todo lo que percibimos es agotador, se puede hacer un tiempo pero, como bien dices, estamos diseñados para la supervivencia y ese esfuerzo no se puede sostener en el tiempo, nos fulminaría. Porque también estamos diseñados bajo la “ley del mínimo esfuerzo”. Las pocas personas que lo consiguen imagino que estarán lo más cerca que se puede estar de la libertad absoluta, pero es un ejercicio titánico y sólo al alcance de unos pocos. Eso no quiere decir que no debamos intentarlo, y más con los tiempos que se avecinan. Tenemos que entrenarnos en el hábito de leer incansablemente, hasta la extenuación, clásicos, historia, filosofía… todo eso que parece inútil a ojos de la educación actual, buscar fuentes oficiales, contrastar todo lo que leemos, y formar opiniones “abiertas”, que puedan seguir creciendo con nosotros y que nos permitan entender y razonar la realidad que nos rodea, aunque nos duela.
Jose Luis, muchas gracias por tu cariñoso comentario. Ya que es difícil conocer la verdad al menos elijamos una que nos haga mantener la mejor de nuestras actitudes. Evidentemente esto es un entrenamiento y yo también tengo opinión sobre casi todo. Lo que sí he comprobado que sufro menos cuando pongo en tela juicio mi verdad y pienso que podría estar equivocado, porque de otra forma es demasiado doloroso ver las cosas tan “claras” y tanta nebulosa en el resto del mundo. Un fuerte abrazo Dios te oiga con la ausencia de rebrote. 💪
Muchas gracias por tus palabras Monica. Sé que hablas con conocimiento de causa porque contrastas muchísimo todo lo que pasa por tu. En parte inspiraste este post cuando alguna vez te he enviado información que tú ya tenías previamente filtrada y contrastada en fuentes oficiales y/o medios alternativos. Qué difícil mantenernos equilibrados en un entorno en el que siempre hay alguien que nos da la razón. Y si, la alternativa es agotadora así que un poco de dieta hipoinformativa es siempre recomendaré que no fácil de acometer. Un fortísimo abrazo familia.
Muy interesante lectura Fernando, como todo aquello que publicas. Totalmente de acuerdo que las certezas absolutas no existen, y varian ampliamente segun el sesgo de cada uno. Algo que si puede ayudarnos a cambiar de prisma es la soledad, esa que te ayuda a reflexionar sin la influencia de agentes externos, o tal vez en ese momento la moriña de los nuestros tambien nos influya. Algo seguro nos dejo esta epoca, fue dedicarle un tiempo a la reflexion a aquellos que viviesen como pollo sin cabeza como solia decir un compañero.
PD: No abandones tus posts, a todos nos enriquece y hacer reflexionar. Que seriamos sin eso