ENTRENANDO AL DIABLO INTERNO 😈

Alejandro

Buscador de aventuras y acompañante de personas.

25 septiembre 2025

🎧 Hoy, escuchando un podcast de Alex Fidalgo, me encontré con una frase brutal:

👉 “Para emprender una guerra no hace falta tener un dios, pero lo que sí es imprescindible es tener un diablo.”

Y es verdad: lo que une a un grupo no siempre es la fe en algo, sino la rabia contra alguien. Nos organizamos mejor contra un enemigo que a favor de una causa.

Pasa en política, religión o fútbol… y pasa también en el trabajo, en la familia o en un grupo de WhatsApp. Basta con un: “¿has visto lo que hace Fulanito?” y ya tenemos al diablo servido en bandeja.

Pero ojo: no solo es el diablo externo el que nos mete en guerras. También está el interno, ese con el que discutes mentalmente en bucle. Esa vocecita que te recuerda lo que te hicieron, lo que te falta o lo que no soportas. Y si le das cuerda… acabas viviendo en un infierno portátil, estilo “Airbnb mental”: siempre disponible y sin cancelación gratuita.

La verdadera guerra empieza en uno mismo:

  • En cómo eliges reaccionar.
  • En si das más vueltas mentales al problema que al posible aprendizaje.
  • En si conviertes a tu diablo interno en tu compañero de piso… o le enseñas la puerta de salida.

💡 Entrenamiento Entrena10 de hoy:

  1. Identifica a tu diablo (externo o interno). Ponle nombre.
  2. Detecta cuándo le das conversación: ¿en la máquina de café o en tu cabeza a las 3 de la mañana?
  3. Córtale el suministro: cambia la energía de criticar o rumiar por algo que construya (reírte, moverte, crear… incluso cantar en la ducha).

Porque si siempre necesitas un diablo para moverte, acabarás viviendo en guerra. Y peor aún: en tu propio infierno mental.

⚡ Si conversas demasiado con el diablo, tarde o temprano acabas alquilándole una habitación en tu mente… y no suele pagar el alquiler 😅.

Y tú, ¿Con qué “diablo” estás charlando demasiado, fuera o dentro de tu cabeza?

Mientras te lo piensas te regalo esta canción

 

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6 Comentarios

  1. “Brutal la metáfora, Alejandro 👏. Me has hecho darme cuenta de que mi ‘diablo’ no está en la oficina ni en la política… está en mi cabeza dándome la brasa todas las noches. Y tienes razón: si le sigo dando conversación, al final me va a pedir contrato fijo 🤦‍♂️. Gracias por el entrenamiento, hoy mismo le pongo la maleta en la puerta.”

  2. Qué genial el texto, Alejandro. Llevas una temporada tocando hueso fuerte. De hecho, ni siquiera he comentado algunos de ellos por querer hacerlo con calma. Qué bella frase la que oíste; yo la uniría con otra que escuché en la radio, que decía: «todos tenemos un sótano en nuestra cabeza».

    Te voy a confesar que tocaste bien mi herida. De hecho, mi psicólogo me invitó a profundizar en las cinco heridas que propuso Lise Bourbeau, y añadimos un poco de eneagramas para intentar ver en perspectiva mis males y mis demonios.

    Y aunque las cosas nunca son ni blancas ni negras, en mi caso el demonio de la traición siempre me invita a tomarme un café o una caña con él. Luego, si cedo a los cantos de sirena, se unen el resto de demonios y se montan un festival en mi honor en mi cabeza (¡y ni pagan el alquiler, ni las neuronas, ni el cansancio, ni ná!).

    Gracias, como siempre, por ayudarnos a entrenar un poco lo muy mucho que importa ser la mejor versión de nosotros mismos.

  3. Alejandro

    Qué grande tu comentario 🙏. Gracias por abrir ese “sótano” y compartirlo aquí con tanta honestidad. Lo de Lise Bourbeau y los eneagramas es oro puro para poner nombre y cara a esos demonios que, como bien dices, se montan festivales en nuestra cabeza (y además con barra libre a nuestra costa 😅).

    Me quedo con lo que dices de la traición: cada uno tenemos nuestro “invitado especial” que nos tienta más que otros. Lo importante, creo yo, no es tanto silenciarlo a la fuerza, sino aprender a escucharlo sin darle el micro. Que hable… pero que no dirija la fiesta.

    Gracias por recordarnos que no se trata de ser perfectos, sino de estar en camino, entrenando siempre esa mejor versión. Abrazo fuerte 🤗.

  4. Alejandro

    😂 Me he reído con lo del contrato fijo… ¡así son los diablos! Entran como becarios y acaban de directores generales de tu cabeza. Ponle la maleta en la puerta, sí… y que ni se lleve la planta del despacho. Gracias por compartirlo, me encanta que el post te haya servido para “despido disciplinario interno” 😉💪.

  5. Mister, hay posts que tienes que leerlos, dejarlos reposar, volver a ellos y releerlos. Y ocurre, sobre todo si al volver a ellos alguien ha dejado comentarios, que el post es mucho más enriquecedor que la primera vez. Éste es un buen ejemplo.
    Me han encantado los comentarios.

    Volviendo al post, yo tengo tantos diablillos internos que no sé por dónde empezar… Quizás si ignoro a alguno de ellos se van por aburrimiento a molestar a otro/a, ¿no? 🤔

    Gracias, mister. Este post, y sus comentarios, invitan a una reflexión personal en toda regla y a “entrenar ser la mejor versión de nosotros mismos”

    😘

  6. Alejandro

    ¡África! 🙌
    Me encanta lo que dices, porque a veces los posts son como libros: se entienden de una manera la primera vez… y otra completamente distinta cuando vuelves a ellos con calma (y con los comentarios de gente brillante como tú).

    Lo de los diablillos internos es un temazo 😅. Ignorarlos puede funcionar un rato, pero al final siempre vuelven con más fuerza si no los entrenamos. Quizás la clave no sea hacerlos desaparecer, sino aprender a tenerlos en el banquillo y que no se metan en el campo cuando no toca ⚽🔥.

    Gracias a ti por esa reflexión. Este tipo de intercambios hacen que el post no sea mío, sino nuestro
    😘😘😘

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