Esta mañana he tenido una experiencia que merece contarse. Y no porque sea una historia épica, sino porque me ha recordado algo fundamental: lo más valioso de un servicio no está en el contrato, sino en la actitud de quien lo presta.
Yo soy de los que alquilan todo; mi coche es de renting, mi casa es de alquiler. Y por si quedaban dudas de mi compromiso con el modelo, me casé con un chaqué alquilado. Sí, lo reconozco: soy un creyente convencido del “pagar por uso”.No necesito tener la propiedad de las cosas para disfrutarlas. Prefiero alquilar: me da libertad, flexibilidad y paz mental. Y además, con carácter general es más rentable 🤗. Pero claro, cuando alquilas, también dependes mucho de que quien te presta el servicio lo haga bien.
Hoy tuve una incidencia seria con mi coche de alquiler, que requería atención por parte de la empresa de renting. Varias llamadas, un buen puñado de transferencias de llamada, procedimientos interminables, menús automáticos, correos de seguimiento… todo eso que puede hacerte perder la fe en la humanidad.Y entonces apareció Lisa.
Lisa no tenía superpoderes, tenía algo mejor: intención.
Escuchó de verdad. Entendió el problema. Se puso manos a la obra y, en cuestión de minutos, resolvió lo que parecía un callejón sin salida. Gracias a ella, mañana salgo de viaje a Galicia tal y como tenía planeado.Y no porque fuera su obligación hacerlo posible, sino porque quiso hacerlo. Antes de colgar, le dije lo que pensaba:
—“Lisa, has sido resolutiva, competente y excepcional.”
A lo que ella respondió, con una sonrisa que se oía incluso por teléfono:
—“Gracias Alejandro, se agradece mucho.”
El extra mile. No es hacer más horas, no es mandar más correos, no es seguir al pie de la letra el manual de procesos. Es poner alma donde otros solo ponen presencia.
El extra mile es dar un poco más, aunque nadie lo espere. Es dejar huella… aunque no te la reconozcan.

El extra mile también se entrena, porque no entrenamos solo para rendir más. Entrenamos para convertirnos en personas que, incluso en medio de la rutina, deciden dar un poco más. Un gesto más amable. Un paso más allá. Un compromiso silencioso con la excelencia.
Hoy este post es para Lisa. Porque su trabajo no fue espectacular. Fue impecable. Y porque su forma de hacerlo me recordó que lo que marca la diferencia no es lo que hacemos… sino cómo lo hacemos.
Y tú…¿Cuándo fue la última vez que diste más de lo que se esperaba de ti?
Si conoces a alguien que merezca un “gracias” por ir más allá, compártele este post. Y si tú eres esa persona: sigue así. Lo extraordinario empieza ahí donde termina lo obligatorio.
Y como reconocimiento a tu extra mile, te regalo esta canción ♥️🎶






Buena experiencia, Alejandro. Me alegro. Descansa estos días en Galicia! Abrazo, Cándido
Muchas gracias Candido. Un fuerte abrazo y disfruta las vacaciones 😎
En ocasiones pienso que con la revolución tecnológica que estamos viviendo, las personas que nos dedicamos a dar servicio a los clientes podemos dejar de ser necesarias, sin embargo por otro lado pienso que con esta forma de “dar servicio”, con esta actitud, ninguna máquina ni inteligencia artificial podrá sustituirnos. El reconocimiento que nos otorga nuestra empresa, nuestro jefe, nuestro responsable, es una forma de retribución necesaria, pero creo que el mejor reconocimiento es el de los clientes satisfechos. Además, cuando incorporas este tipo de actitud en tu forma normal de trabajar y “la llevas puesta” sea el día que sea o tengas el ánimo como lo tengas, todo es mucho más fácil. Gracias Alejandro por haber reconocido a Lisa, personalmente me veo reflejado en ella, y es responsabilidad de cada uno de nosotros cuando somos receptores de un extra mile , reconocerlo. Abrazos!
Gracias a ti, Óscar 🤗. Tu comentario me ha tocado especialmente porque refleja algo muy profundo: que el valor humano no desaparece con la tecnología, sino que se redefine desde lo que no se puede programar —la voluntad, la empatía, el compromiso genuino.
Estoy completamente de acuerdo contigo: el mejor reconocimiento es ese que nace del impacto real en la vida de alguien. De saber que, gracias a ti, alguien pudo continuar su viaje, resolver un problema, o simplemente sentirse acompañado.
Y tienes toda la razón: cuando esa actitud se convierte en parte de uno, en algo que “llevas puesto” cada día, incluso en los días torcidos… la vida fluye mejor. Para ti y para los demás.
Gracias por ser de esos que dan el extra mile… y por recordarnos que también es nuestra responsabilidad reconocerlo cuando lo recibimos.
Un abrazo fuerte. Nos seguimos encontrando —también en los kilómetros extra. ♥️
Óscar, ni tú, ni Lisa, ni ningún extra mile podrá ser sustituido nunca por una AI. Te lo digo yo, que soy una apasionada de los datos.
Todos conocemos a una Lisa que nos hace la vida más fácil. Algunas un día, otras a veces y otras (rara avis) cada vez que pueden. Todos y todas los extra mile hacen el mundo mejor. El suyo y el nuestro.
Hago eco de las palabras del mister:
Cuidemos de nuestros extra mile y hagámosles saber lo mucho que nos ayudan.
Gracias 😍
Gracias, África. Qué maravilla leerte. Me encanta cómo lo has dicho: todos conocemos a una Lisa —esa persona que, con su forma de estar, hace que todo sea más fácil, más amable, más humano.
Y tú, que vienes del mundo de los datos, sabes mejor que nadie que no todo lo que cuenta puede contarse… ni todo lo valioso puede medirse en KPIs. Hay gestos, como el extra mile, que no aparecen en los dashboards, pero cambian el día (y a veces la vida) de quien los recibe.
Me uno con fuerza a lo que dices: cuidemos a nuestros extra mile.
Y, sobre todo, no dejemos pasar la oportunidad de decírselo.
Gracias por hacerlo tú aquí. Y por ser, seguro, una de ellas.
Un abrazo grande, con admiración. ♥️