ENTRENANDO DECIR NO 🙂‍↔️

Alejandro

Buscador de aventuras y acompañante de personas.

11 diciembre 2025

Hace unas semanas publiqué un post que se llamaba ENTRENANDO LA VIRTUD DE PONERLO FÁCIL . Y ojo, ya avisaba ahí: ponerlo fácil no significa convertirse en un “sí” con patas. Significa estar en una disposición positiva, abierta, colaboradora… no ser un felpudo.

Hoy quiero completarlo con un entrenamiento que parece contradictorio, pero en realidad no lo es. De hecho, si no practicas éste, el otro no te funciona.

Hoy toca Entrenar decir NO. Así de claro, así de incómodo, así de necesario.

Decir NO es una de esas capacidades que separan la vida vivida en piloto automático de la vida vivida con intención. Y para los que pertenecemos al club de los Givers (en otro post hablaremos de Givers y Takers, no te preocupes), esta palabra es casi un músculo atrofiado: está ahí, pero no lo utilizamos ni queriendo.

¿Por qué es tan importante entrenar el NO?

Por tres pilares que sostienen casi todo:

1. Auto-cuidado

Decir NO es, muchas veces, la única manera real de cuidarte, de protegerte del desgaste, del exceso, de la agenda de otros… y también de ti mismo y tu tendencia a cargar con todo “porque puedes”.

2. Valores

Si algo no encaja con lo que eres o con lo que quieres defender… ¿qué haces diciendo SÍ? Negarte es honrar tus principios. Decir NO es una forma elegante (y firme) de recordarte quién eres.

3. Dirección

Cada NO bien dicho es un SÍ a lo que importa. Decir NO marca el camino, limpia el ruido y te deja avanzar hacia el propósito que dices tener. No hay crecimiento sin renuncia.

No se trata de ir por la vida en modo oposición.

No es decir NO por deporte ni por carácter. Es entender que el NO puede ser tu mejor aliado cuando el terreno se pone cuesta arriba y la vida te pide más claridad que simpatía.

Tengo un amigo al que en el trabajo le llamaban “El NONO”. Ya te imaginas por qué: decía NO de primeras… y de segundas también 🤣.

Yo no llego a tanto. A mí lo que mejor me funciona es decir NO con amabilidad, con calma y, siempre que puedo, ofreciendo una alternativa a la que sí puedo decir que SÍ. Ahí aparece la paradoja:

Ponerlo fácil no es decir que sí. Ponerlo fácil es ser claro, y a veces la claridad es un NO.

Y ahora una mención especial a un seguidor de Entrena10 que mientras lee esto está sonriendo… porque sabe perfectamente que hablo de él; un Giver de manual. De esos que siempre dicen SÍ… y luego se encuentran a sí mismos diciendo NO a lo que de verdad necesitan. Le conté un entrenamiento muy simple para romper esa inercia del SÍ automático:

Elige un día de la próxima semana y di NO a todo. Pase lo que pase, sin justificarte, sin adornarlo, firme. ¿El resultado? Sorpresa en su entorno. Y sorpresa mayor en él mismo: descubres cuánto estabas cargando y lo poco que realmente pasaría si, por una vez, no lo cargaras tú.
No sé si este entrenamiento te cambiará la vida, pero sí sé esto:

Cada vez que dices SÍ en contra de tu cuidado, de tus valores o de tu propósito… estás diciendo NO a la persona más importante de tu vida: TÚ

Y tú, ¿a qué —o a quién— deberías estar diciendo NO y no te atreves?

Mientras te lo piensas, te regalo esta canción. 🎶❤️

Loading

10 Comentarios

  1. Es cierto: qué miedo nos da decir “No”, y lo terapéutico que resulta. Gracias por recordárnoslo, Alejandro. Ese es el valor de tus posts. Un abrazo, Cándido

  2. Alejandro

    Gracias, Cándido.
    Decir “no” cuesta porque nos educaron para agradar, no para respetarnos. Y, sin embargo, cada “no” bien puesto suele ser un “sí” a la calma, al foco y a la salud mental. Terapia barata y sin receta 😄

    Un abrazo y gracias por leer y compartir.

  3. Como muchas otras veces amigo Ale, parece que observas mi vida por un agujerito. El domingo pasado ocurrió algo que hizo que tuviera que tomar una decisión importante. La tomé después de “consultarlo con la almohada” y el lunes por la mañana… respondí “NO”. A lo largo de esta semana me he sentido a veces culpable y a veces dubitativo, pero ahora que he leído tu post, sé que he dicho que no, cuando tocaba. Gracias amigo, como siempre 🤗

  4. Alejandro

    Querido Óscar,

    Si algo tengo claro es que ese NO no salió del miedo, salió de la conciencia.
    Cuando uno consulta con la almohada y al día siguiente sigue pensando lo mismo… no es un impulso, es una decisión madura.

    La culpa y la duda vienen después casi siempre. Son el peaje emocional de hacer lo correcto cuando no es lo más cómodo. Si no aparecieran, preocúpate: significaría que has dejado de escucharte.

    Así que quédate con esto: dijiste NO cuando tocaba, no cuando convenía.
    Y eso, amigo, es autocuidado, es coherencia y es respeto propio. Del bueno.

    Gracias a ti por compartirlo y por atreverte a entrenarlo en la vida real, que es donde cuenta.
    Un abrazo grande 🤗

  5. Hola Alejandro, me encanta este enfoque de entrenar el NO… efectivamente no es ser negativo, es ser consciente.
    En un mundo que premia el “sí automático”, reivindicar el NO es recuperar el control.
    Gracias por ponerlo tan claro.

  6. Alejandro

    Gracias, Amando. Lo has clavado.

    El NO no es rechazo, es dirección.
    Decir sí a todo es muy cómodo… hasta que te das cuenta de que tu agenda la gobiernan otros.

    Entrenar el NO no te vuelve negativo, te vuelve responsable de tu tiempo, tu energía y tus prioridades. Y eso, hoy, es casi un acto de rebeldía consciente.

    Gracias a ti por leerlo así y por ponerle palabras.
    Seguimos entrenando 💪

  7. Mister yo, como Óscar, creo que me ves por un agujero.
    Hace un par de días hablé con mi jefe y tomé la decisión de decir que NO (por fin) a un tema que me venía pesando desde hace tiempo. No sé cuándo será el NO, pero está decidido. Y sé perfectamente que es lo correcto, aunque al principio el que va a recibir el NO no lo vea así.
    Este post me reafirma en mi decisión. Y sé que cuando ocurra me alegraré (todos nos alegraremos) y me diré “¿por qué NO lo hice antes?” 😜

    Por cierto, esperaré ese post de Givers y Takers. Yo soy clarísimamente de los primeros, y eso me genera alguien que otro “contratiempo”…🤔

  8. Alejandro

    Querida África,

    Qué maravilla leerte. De verdad.
    Cuando alguien que es giver de manual se atreve a decir NO, no es un acto de rebeldía… es un acto de madurez.

    Has hecho algo muy difícil y muy valiente: elegir lo correcto antes de que sea cómodo.
    Que al principio al otro no le guste entra dentro del guion. A casi nadie le aplauden el NO en directo; los aplausos llegan después, cuando todo encaja.

    Y sí, llegará ese momento glorioso —inevitable— en el que te dirás:
    “¿Pero por qué narices no lo hice antes?” 😜
    Spoiler: porque antes aún estabas entrenando.

    Lo de ser giver tiene muchas virtudes… y algún que otro contratiempo, como dices tú con mucha elegancia 😏. Precisamente por eso entrenar el NO no es dejar de dar, es dar con criterio, empezando por una misma.

    Tomo nota del aviso: el post de Givers & Takers ya está calentando en la banda.
    Y tranquila: va a picar un poco… pero de los que curan.

    Un abrazo grande,
    y enhorabuena por ese NO tan bien puesto 💪

  9. De premio Nobel, que difícil decir No, pero cuando lo dices con pleno conocimiento, es revivir y ayudar.

  10. Alejandro

    Gracias
    Lo has dicho de forma magistral.

    Decir NO desde el miedo es huir.
    Decir NO desde el pleno conocimiento es exactamente lo que dices: revivir y ayudar. A uno mismo primero —que no es egoísmo— y después, paradójicamente, a los demás.

    Porque un NO bien puesto evita muchos SÍ mal dados.
    Y eso, aunque cueste verlo al principio, es un regalo.

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

ENTRENA10.COM

Últimas Publicaciones

Verificado por MonsterInsights