ENTRENANDO LA VIRTUD DE PONERLO FÁCIL

Alejandro

Buscador de aventuras y acompañante de personas.

31 octubre 2025

El otro día, hablando con un compañero de trabajo, salía el nombre de Carmen.

Carmen es de esas personas con las que da gusto trabajar. Y no porque diga a todo que sí, ni porque evite los conflictos, sino porque lo pone fácil.

Y ponerlo fácil no es claudicar. Ponerlo fácil es tener una predisposición natural a colaborar, a entender, a llegar a puntos de encuentro. Es escuchar antes de opinar, construir en lugar de desmontar, sumar en vez de restar.

Por desgracia, muchas veces el perfil que más “triunfa” no es el de Carmen. Sino el del hueso duro de roer, el que arranca cada conversación con un “no” o un “no estoy de acuerdo”, aunque todavía no haya escuchado lo que le ibas a decir. Esa gente que parece tener una obligación moral de complicar las cosas.

🟠 “La inteligencia no está en complicar, sino en simplificar sin perder profundidad.”

Y esto no pasa solo en el trabajo. También en las relaciones personales. Todos tenemos algún amigo o conocido que vive instalado en la queja, el problema o la dificultad permanente. Los especialistas en generar ruido y en hacer que la vida pese más de lo que ya pesa.

Y ya si hablamos de parejas, ni te cuento: hay quien confunde profundidad con drama. Personas que piensan que si no hay drama, no hay amor.
Spoiler: sí lo hay. Y además se duerme mejor.


Yo lo tengo claro: En el trabajo, en la amistad, en la pareja y también en el deporte… quiero ponerlo fácil. No siempre lo consigo, pero mi intención positiva y mi esfuerzo continuado van por ahí.

Porque ponerlo fácil no es debilidad, es una virtud madura.

La virtud de ponerlo fácil es la de quien elige la fluidez frente al ego, la comprensión frente al conflicto y la sencillez frente al ruido.

Y es curioso: ponerlo fácil… acaba haciéndote la vida más fácil.

Y tú, ¿cómo de fácil se lo pones a tu entorno?

Mientras te lo piensas, te regalo esta canción 🎶 ❤️

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6 Comentarios

  1. No digas que te esfuerzas cada día. Tú has sido siempre así.
    Un abrazo malagueño.

  2. Alejandro

    Querido amigo,

    Que alegría saber de ti por aquí

    Gracias por el regalo y con amigos como tú es fácil ponerlo fácil

    Fuerte abrazo 🤗

  3. Míster, yo tengo claro que es mi Carmen. Es mi vecina Natalia. La describes perfectamente en este post. Siempre te hace la vida más fácil. Y además le sale de forma natural. Ella es así. Yo siempre le digo que si no existiera la tendría que inventar.

    ¿Cuánto vale tener alguien así en tu vida? 🤔

    (Doy fe que en el deporte tú pones las cosas fáciles. No en vano llevas siendo mi míster varios años y además has sufrido conmigo una maratón 😘)

    Gracias por este homenaje a todas las Carmenes que tenemos la suerte de tener en nuestras vidas.

  4. Alejandro

    Totalmente de acuerdo, África. Las “Carmen” como Natalia son una especie en peligro de extinción: generosas, discretas y con una energía que mejora a todos los que las rodean. Y sí, aquel maratón fue una experiencia… transformadora .
    Gracias por seguir ahí, con la misma actitud de siempre.

  5. Pues no sé si lo pongo muy fácil o difícil. Podríamos decir que, dependiendo del rol que tengo, mi comportamiento es más generoso o menos, en general casi nunca digo que sí a la primera. Aunque te voy a confesar que yo, personalmente, en general, cuanto más pasan los años, me siento más cómodo con quien tiene un carácter más difícil que con los que siempre dicen que sí por agradar. Como bien dices, en ningún momento se trata de ser un cascarrabias refunfuñón, pero creo que a veces solo estas diferencias y conflictos pueden crear un espacio mejor si se construyen desde el respeto. Gracias por la reflexión.

  6. Alejandro

    Qué gran punto, y qué bien lo explicas. Esa honestidad tuya se nota y se agradece. Totalmente de acuerdo: la gente que no dice que sí a todo suele aportar más verdad y más valor. Al final, los “síes” fáciles mantienen la armonía, pero los “noes” honestos construyen respeto.

    Y me encanta lo que mencionas sobre el paso del tiempo —con los años uno aprende a valorar más la autenticidad que la complacencia. Los caracteres difíciles, cuando van acompañados de criterio y respeto, son precisamente los que hacen crecer a los equipos y a las relaciones.

    Gracias por compartirlo, de verdad. Se nota que lo vives y lo piensas. ¡Un placer leerte siempre!

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