ENTRENANDO EL ARTE DE NO DECIDIR

Alejandro

Buscador de aventuras y acompañante de personas.

3 abril 2025

Hoy he llegado a casa después de mi jornada de trabajo y estoy exhausto. Pero no exhausto de esos días que corres de reunión en reunión o visitas una planta con casco y botas. No. Hoy ha sido un día sentado, en mi confortable silla de oficina, con climatizador. Con máquinas de café de las que hacen espuma y todo, pantallas de última generación, tecnología puntera. Ni un solo esfuerzo físico. Y sin embargo, estoy fundido.

Y mi pregunta es: ¿Por qué estoy tan cansado? Si no he movido ni un palé, ni he subido escaleras. La respuesta es clara: he tomado demasiadas decisiones.

“Tu trabajo es tomar una o dos buenas decisiones al día. No más.”

Lo leí hace un tiempo y se me quedó grabado. Y cada día lo confirmo más. La toma de decisiones desgasta. Tu capacidad de concentración, juicio y voluntad se va agotando a lo largo del día. No es infinita. No importa cuántos cafés tomes o si tienes la silla más ergonómica del mercado. La energía mental también se consume. Y rápido.

Tomamos más de 35.000 decisiones al día. Eso dice la ciencia. Muchas automatizadas (por suerte), pero aún así, cada “sí”, “no” o “ya veremos” se lleva un pedacito de tu batería cognitiva. Y el verdadero problema no es solo lo que decides, sino lo que decides por los demás. Sí, tú, el que acaba el día como si hubiera corrido una maratón mental porque todos vienen a ti a preguntarte:

  • “¿Qué le digo al cliente?”

  • “¿Qué hago con esta oferta?”

  • “¿Te parece bien que…?”

  • “¿Cenamos sushi o hamburguesa?”

  • “¿Qué bici me compro, Alejandro?”

Y tú, que venías a tomar tus dos decisiones top del día, acabas decidiendo por todos los que te rodean.Y eso agota, estás malgastando tu recurso más valioso: tu capacidad de decidir bien.

Por eso, considero fundamental entrenar el arte de no decidir. No es desentenderse. Es proteger tu foco. Es generar autonomía. Es enseñarle a los demás que también pueden (y deben) decidir.

A veces la mejor respuesta no es un consejo. Es una pregunta

“¿Tú qué harías?”
“¿Qué crees tú que es lo mejor?”
“¿Qué te dice tu intuición?”

“No decidas por todos. Decide mejor. Y para eso hay que saber cuándo no decidir.”

Y tú…¿Estás agotado por lo que decides o por todo lo que decides por otros? Hoy, más que nunca, te invito a entrenar el no. A delegar. A confiar. Y a proteger tu energía mental.

Hoy no hay canción. Toma tú esa decisión. Que yo ya he cumplido mi cuota de dos por hoy.

Bueno, te voy a regalar esta canción, pero porque ha sido una de mis decisiones automatizadas  del día 😉

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8 Comentarios

  1. Qué bueno ! Suscribo lo que dices… yo, en mi pequeño ámbito laboral, también tengo que tomar muchas decisiones al día…. Mucha gente se queda más tranquila si yo les decido, aconsejo firmemente. Luego, los proveedores: rechazar, comprar, negociar. Un rollo
    macabeo! Jajaja

    Va en nuestro sueldo, pero agota. Por eso me parece muy útil lo que dices: que , al menos, los que tenemos cerca aprendan a decidir más y nos dejen un rato tranquilos jajaja

    Abrazako, Alejandro 😉

  2. Alejandro

    Gracias por compartirlo, Cándido. Me has hecho sonreír con ese “rollo macabeo” —¡qué gran expresión!
    Y sí, lo has clavado: va en el sueldo… pero no en el alma.

    Porque una cosa es asumir responsabilidades, y otra muy distinta es ir de oráculo ambulante todo el día.
    Al final, si siempre decides tú, los demás se relajan… y tú te fundes.

    Educar a nuestro entorno para que tome sus propias decisiones no es un lujo, es un acto de supervivencia.
    Y de liderazgo, del bueno.
    Del que no necesita controlarlo todo para sentirse útil.

    Gracias por leer, por aportar y por ese “abrazako” que se siente de verdad.
    ¡Otro de vuelta, maestro!

  3. ¡Qué razón tenéis los dos, mister, Cándido y tú!

    Yo sufro lo que describes en tu post todos y cada uno de los días. Gente que me llama para que decida por ellos cada cosa, por pequeña que sea. Y lo malo es que lo hago. Y eso es malo para mí, y malo malísimo para ellos.

    En fin, ese “no” que tengo que entrenar me va a costar más que bajar de 5’ el km… 😉 pero debo hacerlo, por mi salud física y mental.

    Gracias, mister.

  4. Alejandro

    Gracias a ti, África. Qué maravilla de comentario: honesto, lúcido y con ese toque de humor que tanto me gusta.

    Me encanta cómo lo has dicho: “malo para mí, y malo malísimo para ellos”. Porque sí, decidir por otros es como ir al gimnasio por ellos… les quitas el esfuerzo, pero también el músculo.

    Y esa comparación final me ha matado:

    “Me va a costar más que bajar de 5’ el km…”
    Te entiendo tanto que casi me duele. Pero te digo algo:
    Ese “no” que cuesta decir es el “sí” que le das a tu serenidad.
    Y eso también es salud. De la buena.

    Un abrazo y a seguir enterando 🤗🙌

  5. El.poder de la pregunta…fundamental…
    Gracias

  6. Alejandro

    Bien visto!

  7. Que bueno el texto y los comentarios. Y a parte me has dejado fuera de juego porque al principio mi creencia fue que hablarías del poder de no decidir desde el no forzar las cosas sinó dejar un poco de azar. Al final el cerebro no deja de ser otro músculo que por mucho que lo entrenes tiene sus propios límites. Eso sí, la pregunta de la bicicleta es fácil, cualquiera es buena si estás dispuesto a disfrutarla. Gracias

  8. Alejandro

    Gracias por tu reflexión y tu buen criterio 🙏

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