Este fin de semana he ido de viaje al lugar en el que nací, Ferrol. También he estado en el pueblo en donde he pasado casi todos los agostos de mi vida, Bergondo. En Bergondo he vivido algunos de los momentos más felices de mi vida. Este viaje me ha permitido rememorar vivencias y emociones especiales, y me ha ayudado a recordar una bonita historia que te voy a contar en las siguientes líneas.
Me sitúo en Ferrol en el año 1984. En los días previos al 3 de octubre, el Instituto Nacional de Meteorología comenzó a advertir que una tormenta tropical que provenía de las Bermudas cruzaría el Atlántico y llegaría a las costas de Galicia acompañada de fuertes vientos y lluvias torrenciales. La tormenta tropical acabaría conociéndose como el Ciclón Hortensia.

Las autoridades locales empezaron a prepararse ante la llegada del Hortensia. Se trataba de una amenaza que hasta ahora nunca habían vivido. No estaban entrenados para ello.
Enviaron mensajes de alerta a la población para minimizar en la medida de lo posible las consecuencias y daños que un fenómeno meteorológico tan excepcional podría causar.
En la noche del 2 de octubre el Servicio de Vigilancia y Seguridad Marítima recibió una señal de socorro SOS, enviada desde un velero francés que venía navegando desde el norte de Europa, y que estaba a la deriva como consecuencia del temporal. El Servicio de Vigilancia y Seguridad Marítima determinó que en esas condiciones no podía salir al rescate garantizando una mínima seguridad de la tripulación. No estaban suficientemente entrenados para afrontar una situación de tal calibre. Contactaron con la Armada Española al amparo de los acuerdos de colaboración en materia de seguridad marítima entre la Marina de Guerra y la Marina Civil. La Armada Española tenía en su flota un barco llamado Mahón. Se trataba de un remolcador de altura que tenía encomendada la colaboración en labores de vigilancia y seguridad marítima en el Noroeste Atlántico y el Mar Cantábrico. Al comandante del Mahón le llegó el aviso de emergencia a través de su emisora VHF, y reunió a la dotación del barco con carácter de urgencia para exponer la situación. En menos de dos horas el Mahón estaba saliendo del puerto de Ferrol con el objetivo de rescatar a la tripulación del barco francés. La operación de rescate duró más de 20 horas, durante las cuales, el Mahón tuvo que actuar en medio de una marejada con olas de más de 12 metros y rachas de viento de 158 km/h. Tras un duro y arriesgado trabajo, la tripulación francesa fue rescatada y llevada al puerto de Ferrol sana y salva. Pocos días después del éxito de la operación, el comandante del Mahón y toda la dotación del barco, fueron al Santuario de San Andrés de Teixido para agradecer y celebrar el éxito conseguido.

Esta historia es muy especial para mí por dos motivos:
- En el año 1984 yo residía en Ferrol, y viví en primera persona el Hortensia.
- El comandante del Mahón era mi padre.
He traído a colación esta historia, porque representa muy bien lo importante que es entrenar día a día en tu vida para liderar con solvencia todas las situaciones que se te presentarán. Las previsibles y las imprevisibles, las ordinarias y las extraordinarias.
Mi padre y la dotación de su barco nunca habían navegado en medio de un ciclón, y jamás habían tenido que rescatar a un barco en alta mar con olas de 12 metros y vientos de 158 Km/h. Pero lo que sí habían hecho era entrenar. Entrenaban día a día como equipo, y entrenaban día a día como líderes del ámbito de responsabilidad que tenía cada uno. Mi padre entrenaba como líder y máximo responsable de todo lo que ocurría en el barco, y los demás integrantes de la dotación entrenaban como líderes de sus respectivas especialidades.

Este entrenamiento continuo hizo posible que durante años se recordase a la dotación del Mahón como los marinos que consiguieron vencer al Hortensia.
Y tú, ¿cómo entrenas día a día para afrontar las situaciones que te presentará la vida?
¡Feliz Lunes!






Historia bonita, la del “Mahón”! Buenos días👍🏻
Muchas gracias Cándido. Me ha gustado mucho recordarla y compartirla. Buen día y un abrazo
Que bonita historia Alejandro. Muy inspiradora!
Muchas gracias Estefanía. Feliz lunes
Que bonita píldora inspiradora. Muchas gracias Alejandro por compartir con nosotros esta historia. Abrazo
Gracias a ti Ángel por apreciarlo. Un abrazo
Que bonito es parar un momento en los ajetreados días y recordar historias de juventud como esta para cargar pilas y afrontar retos.
Llevas mucha razón Alberto. El “ruido” del día a día muchas veces nos distrae y no nos permite dedicarle tiempo y atención a lo importante. Un abrazo y buenas noches
Ahora entiendo muchas cosas, que bien aplica lo del «de tal palo, tal astilla»
Muy orgulloso de mi padre, Juan.
Un abrazo
Gran historia… Un abrazo, amigo!
Muchas gracias Molas. Tú y yo estábamos juntos en el Hortensia.
Un abrazo
Gracias por tu esfuerzo, hoy puedes ser un ejemplo de valor para personas que están a la deriva.
Muchas gracias a ti, Mar. Me gusta que mis experiencias puedan ayudar.
Un abrazo
Me encanta este post! Gracias por compartirlo de nuevo. Una historia épica! Los que vivimos Hortensia no la olvidamos!
Que bella historia y que bonito sentir el orgullo de hijo en el texto. Gracias por compartirla y emocionar con el texto.
Muchísimas gracias por tus acertadas y cariñosas palabras 🙏
Un fuerte abrazo 🤗