Hace unos días, en nuestro viaje familiar, volví a comprobar que la paciencia no es mi punto fuerte.
La protagonista de la historia: una magnífica maleta American Tourister con poco uso, cuyo cierre falla más que una escopeta de feria.
Hasta en dos ocasiones estuve a punto de rendirme, coger un cuchillo o unas tijeras y reventar el cierre para poder abrirla. Pero ahí estaba Lola, tranquila, con su calma infinita. Dos veces me miró y dijo:
—“Bueno, esto es cuestión de paciencia…”
Y lo cierto es que, sin mucho esfuerzo y en pocos minutos, logró abrirla.
Yo me considero disciplinado, con fuerza de voluntad y con capacidad de sacrificio… pero poco paciente. Y ahí me di cuenta de que la paciencia también se entrena.
La paciencia no es esperar sin hacer nada, es seguir haciendo lo correcto aunque los resultados tarden en llegar
👉 En las inversiones, Warren Buffett lo explica de manera brillante:
“Si no eres capaz de mantener una acción 10 años, no la tengas ni 10 minutos.”
El mercado es una máquina de impacientes que transfiere dinero a los pacientes.
👉 En el trabajo, los proyectos importantes, los cambios de cultura, o incluso tu propio crecimiento profesional, no suceden de un día para otro. Se requiere constancia, visión y la capacidad de no desesperarse cuando los resultados no llegan de inmediato.
👉 En el deporte, preparar un maratón o una Titan Desert no es cosa de 2 semanas. Son meses de preparación, de entrenar cuando no apetece, de resistir la tentación de saltarse la rutina. Paciencia convertida en kilómetros, y kilómetros convertidos en logros.

Quizá la maleta fue solo un aviso para recordarme que la disciplina y la fuerza de voluntad no siempre son suficientes.
La paciencia es un músculo más, y toca entrenarlo.
Porque, seamos sinceros: a veces la vida no se abre a tijeretazos… sino esperando el momento justo 😉🤗
💭 Y tú, ¿en qué parte de tu vida deberías entrenar más la paciencia?
Mientras te lo piensas, con paciencia, te regalo esta canción 🎶 ♥️






Pufffffffffff, yo ando fatal igualmente, los que me conocen dicen que soy de mecha corta jeje.
La verdad es que la profesión actual no me ayuda mucho y sino fuera de esta manera me hubieran comido por las patas ya jejeje.
Siempre que vengo digo, esta lo intento, pero los días y cansancio se acumulan y me dejan poco margen.
Habrá que seguir intentándolo, no queda otra…….
La necesitad de tener energías positivas, creo que es fundamental para el bienestar y salud mental, ni que decir ya de relaciones profesionales.
Saludos
Te entiendo perfectamente, al final el desgaste diario pasa factura y es normal sentirse así. Lo importante es que no dejas de intentarlo, y eso ya dice mucho. 💪 Al final, mantener esas energías positivas es clave para no perder el rumbo, tanto en lo personal como en lo profesional. Yo también creo que la diferencia muchas veces está en cómo nos recargamos, aunque sea con pequeños momentos. Lo bueno es que, aunque cueste, siempre hay margen para volver a empezar.
Comparto punto débil, especialmente en lo profesional, busquemos la dulzura en la raíz, aunque el fruto tarde en llegar.
Gracias por compartirlo Vanessa.
Creo que reconocer un punto débil ya es un signo de fortaleza. Me gusta la idea de trabajar la raíz con dulzura: paciencia y constancia suelen dar mejores frutos que la prisa o la dureza. Lo importante es no dejar de regar ese proceso, aunque tarde en dar resultados
Mister, está claro que la paciencia no está entre mis “muchas virtudes” 😜. Y eso es evidentísimo en mi caso porque tanto en lo profesional como en lo personal tengo referentes de personas muuuuy pacientes que me dejan claro, clarinete que me queda mucho por entrenar.
Leyendo este post me he dado de dónde está el problema, al menos conmigo. En muchas ocasiones yo no veo el fruto dulce, solo la raíz… Si pensase que el fruto está germinándose quizás enfocaría las cosas de otra manera.
¿Lo ves? Ése es el entrenamiento que debo hacer…
Gracias por compartir 😊
África, qué buena reflexión 🙌. Me gusta mucho la imagen de “ver solo la raíz” en lugar del fruto… creo que nos pasa a muchos más de lo que reconocemos. Y justo ahí está el punto: entrenar la mirada para confiar en que el fruto ya se está gestando aunque aún no lo veamos. Al final, la paciencia no es quedarnos quietos, sino seguir cuidando esa semilla sin exigirle que dé resultados al ritmo que queremos. Me parece que tienes muy claro tu campo de entrenamiento 😉.
Hombre Alejandro, Lola también sabe pegar una magnífica maleta American Tourister cuando se parten dos asas? Y te encuentras en Barcelona y hay que arrastrarla hasta un taxi cuyo chófer se niega a subir al maletero semejante monstruo.
También yo pierdo la paciencia cuando estas maletas se revientan y encima tengo que calmar a mi marido.
La falta de paciencia siempre está justificada si eres un ser racional normal. Ya te diría yo que se hace con fabricantes tan incompetentes y nefastos.
😂😂 ¡Maria Rosario, me has hecho reír a carcajadas!
Ya me la estoy imaginando: Lola peleando con la American Tourister, tú arrastrando el monstruo por Barcelona, el taxista huyendo despavorido… ¡y tu marido de los nervios! 🤯
Si algún día fundamos la Asociación de Víctimas de Maletas Incompetentes y Nefastas (AVIMIN), prometo ponerme de presidente. Eso sí, con paciencia limitada en los estatutos.
Lo bueno es que estas batallas con maletas acaban siendo parte del viaje… aunque en el momento uno tenga ganas de lanzarlas por la ventanilla. 🚖🧳