Mi hija me contó este chiste cuando era pequeña, y todavía me saca una sonrisa cada vez que lo recuerdo:
—Papá, ¿sabes por qué se suicidó el libro de matemáticas?
—¿Por qué?
—¡Porque tenía demasiados problemas!
Nos reímos juntos… pero con los años he pensado:
¿Y si ese libro solo tenía situaciones por resolver y se creyó la historia equivocada?
La mente como un perro con su hueso
La mente es como un perro con un hueso; Se agarra a un pensamiento doloroso, incómodo o incierto… y se dedica a roerlo durante horas, días o semanas, como hace un perro con su hueso favorito.
Da igual que ya esté desgastado, da igual que no alimente. La mente lo muerde, lo mastica y lo vuelve a morder… porque cree que eso es pensar. Pero no es pensamiento útil. Es rumiación. Es ansiedad disfrazada de análisis.

La historia del piloto y la página 47
Hace poco escuché la historia de un piloto comercial que, en pleno vuelo, se encuentra con lo impensable: los dos motores se detienen. Silencio en cabina. Aire quieto. Velas al viento, pero sin viento. El avión planea. El panel se ilumina con alertas. Y cada segundo cuenta.
¿Qué hace el piloto? ¿Entra en pánico? ¿Se pone a gritar “¡tengo un problema!”?
No, Abre el manual. Busca la página 47, y sigue el protocolo. Porque sabe que si pierde tiempo en emociones, dudas o explicaciones… no hay vuelta atrás. Actúa con serenidad, no porque sea de piedra, sino porque está entrenado para actuar sin pánico. Está entrenado para resolver la situación

Y eso no es frialdad, es entrenamiento. Porque este piloto ha ensayado mil veces esa escena en simuladores. Ha practicado, fallado y aprendido cómo responder. No está improvisando. Está ejecutando lo entrenado.
Y eso lo viví en la Titan Desert
En mi primera gran carrera en bicicleta, la Titan Desert, lo experimenté con total claridad. Tenía un plan de entrenamiento exigente: físico, técnico, mental…Pero sin darme cuenta, le dedicaba muchas horas a imaginar el desierto. Y no de forma poética, precisamente. Me imaginaba pinchazos, problemas mecánicos, deshidratación, perderme, enfermedades, caídas…No estaba resolviendo nada, estaba fabricando problemas con la mente.
La realidad es que en ese momento no había ninguna situación a resolver. Lo único que había era la necesidad de entrenarme bien para cuando esas situaciones llegaran. Mi trabajo no era preocuparme, era aprenderme el manual, como el piloto, saber exactamente qué hacer si ocurría. Y mientras tanto, me venía a la cabeza la frase de Mike Tyson:

El desierto me estaba esperando con el suyo. Pero esa historia… te la cuento en otro post.
Entonces… ¿tienes un problema, o solo estás rumiando un hueso mental?
Porque hay dos cosas que sí puedes hacer siempre:
-
Resolver la situación.
-
Atravesarla.
Pero ninguna de las dos requiere sufrir por adelantado.
No necesitas menos problemas. Necesitas dejar de fabricarlos.
La mente crea problemas. El presente solo te ofrece situaciones a resolver . Y ante una situación, puedes entrenarte para actuar sin drama. Sin emoción innecesaria. Sin miedo. Solo abrir tu propio “manual de vuelo” y aplicar lo que sabes hacer..
Y tú, ¿Qué necesitas ahora mismo? ¿Resolver un problema… o soltar el hueso y manejar una situación?
Para ayudarte a que dejes de fabricar problemas, te invito a que disfrutes de esta canción 🎶♥️






Buen post, amigo!!
Gracias, Julio 😉
Que fácil haces los problemas, lastima que se olvide.
Muy buena reflexión, como siempre…Gracias!!
Gracias Rosario
Solo tenerlo en mente, es ya estar disolviendo el problema
Abrazo 🤗
Muchas gracias, Carlos
Un abrazo 🤗