ENTRENANDO MARATONES QUE NO SE CORREN CON LAS PIERNAS

Alejandro

Buscador de aventuras y acompañante de personas.

23 abril 2025

Este domingo voy a correr una maratón que tengo muchas posibilidades de que no la vaya a terminar.

Sí, has leído bien. Y no, no estoy lesionado, ni me han cambiado las reglas del juego. Simplemente, no llego. No tengo el fondo, no tengo el ritmo, no tengo los kilómetros… Pero tengo algo mucho más poderoso que eso: un motivo.

Esta maratón es un cariñoso regalo que me hicieron África y Lucía para agradecerme que las acompañara en el entrenamiento de sus últimas maratones. Un regalo inesperado, de esos que no vienen envueltos en papel, sino en afecto. De esos que no se compran, sino que se construyen.

Lo cierto es que, cuando crucé la meta de la maratón de Lanzarote con Lucía y Marta, me dije: “Alejandro, hasta aquí. No más maratones. Disfruta de otras cosas”. Pero ya se sabe… el hombre propone y Dios dispone. Y en este caso, África y Lucía “dispusieron”.

Por motivos diversos —mis compromisos ciclistas, un reciente cambio profesional y alguna que otra molestia muscular— no he podido entrenar lo que una maratón exige. No es postureo: la semana pasada, tras correr 16 kilómetros, estuve tres días con agujetas. Nivel abuelete. Pero lo que sí tengo, firme como una roca, es el compromiso de presentarme en la línea de salida.

No siempre se trata de llegar, a veces se trata simplemente de estar.

Mi querida Lucía no podrá correr porque se lesionó durante el plan de entrenamiento. Y eso me pone a mí en un lugar de mayor responsabilidad. Estaré allí para cruzar la línea de salida con África. No sé si llegaré a la meta. Pero haré lo que pueda. Y lo que ese esfuerzo sea, será el máximo que esté en mi mano dar. Y eso me conecta con otro entrenamiento que empecé en 2021:

Entrenar el desapego del resultado.

Porque el resultado no es lo exigible, lo que sí es exigible —y está completamente en mi mano— es el esfuerzo, y la buena voluntad.

…Y eso es lo que voy a llevar el domingo, junto a mis zapatillas.

El resultado está conectado a muchos otros factores: el calor, las sensaciones, la energía, la musculatura, los imprevistos… Pero el esfuerzo y la intención, esos no fallan.

Así que, queridas África y Lucía; mi compromiso está encima de la mesa. Mi mejor esfuerzo y mi mejor voluntad. Por el buen equipo que conformamos, y por el tipo de persona que quiero seguir siendo.

“Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés.”

Y tú… ¿Cuál es la maratón en la que necesitas presentarte, aunque no llegues a la meta?

Mientras te lo piensas, te regalo esta canción

Loading

2 Comentarios

  1. Mi querido mister,
    Gracias por este cariñoso post y por tu comprimiso de salir conmigo el 27A. Aprecio mucho ese gesto, de veras.

    Será lo que sea. Y lo que sea bueno será, sean 5, 17, 26, 33 ó 42…

    Tampoco sé yo lo que pasará conmigo, así que disfrutemos lo que podamos, con lo que tengamos, donde estemos….

    Gracias mil nuevamente.

  2. Alejandro

    Mi querida África,

    Gracias a ti por este regalo tan especial, que no es una maratón… es una declaración de amistad en zapatillas.

    Lo que sea, bueno será —como bien dices—, porque ya lo está siendo: compartir la salida contigo, sabiendo que no hay presión, solo intención. No hay meta impuesta, solo camino elegido. No hay deber, solo querer.

    Y si en algún momento las piernas fallan, nos quedará la risa, el aliento compartido y la certeza de que estar ahí ya es ganar.

    Nos vemos en la línea de salida, con todo lo que tengamos y seamos ese día.
    Gracias por invitarme a correr contigo… también esta parte de la vida.

    Un abrazo enorme,
    Tu mister.

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

ENTRENA10.COM

Últimas Publicaciones

Verificado por MonsterInsights