ES EN DAR QUE RECIBIMOS
Hace poco, mientras estaba en casa, me di cuenta de algo tan simple, pero poderoso, que me hizo reflexionar sobre cómo nuestras pequeñas acciones pueden impactar a los demás. Todo comenzó con algo cotidiano: colocar el lavavajillas y después poner en su lugar la jarra de café y las tazas. Me detuve un momento a pensar y, de manera casi automática, coloqué las tazas con el asa hacia fuera, listas para que la próxima persona que las use las pueda agarrar fácilmente. Y fue en ese pequeño gesto que me di cuenta de la importancia de pensar en el que viene después.
Este concepto, que puede parecer tan insignificante, tiene un impacto relevante en nuestra vida y en la vida de los que nos rodean. ¿Cuántas veces dejamos algo sin pensar en el que lo va a usar después? Ya sea un lugar que ocupamos, una herramienta que dejamos por ahí, o incluso nuestras interacciones diarias. Sin darnos cuenta, nuestros actos pueden facilitar o dificultar la vida de otros. Ese pequeño acto de anticipación es una forma de respeto y consideración hacia los demás.
Pensar en el que viene después no es solo un gesto amable; es un reflejo de una mentalidad más empática y responsable. Significa que no estamos viviendo únicamente para nuestro propio beneficio, sino que nos preocupamos por dejar un espacio, una herramienta o una interacción un poco mejor para quien venga después. Esta es la esencia de un verdadero entrenamiento integral: no solo trabajar para mejorar uno mismo, sino también hacer que el entorno, el equipo, y las personas a nuestro alrededor también se beneficien de nuestras acciones.

Imagina si todos comenzáramos a vivir con esa pequeña idea en mente. Si cada uno de nosotros, en lugar de solo hacer lo mínimo necesario, pensáramos en cómo nuestras acciones pueden facilitarle la vida a otros. Ya sea dejando las cosas en orden, limpiando después de nosotros, o simplemente mostrando cortesía en un lugar público, estaríamos construyendo un ambiente más armonioso y respetuoso para todos.
Entrenar no es solo cuestión de músculos, es también cuestión de corazón
Así como entrenamos nuestros cuerpos para ser más fuertes, rápidos y resistentes, podemos entrenar nuestra conciencia para ser más atentos y empáticos. El impacto de pensar en el que viene después no solo se refleja en las cosas tangibles, como una taza bien colocada, sino también en las relaciones que construimos y en el legado que dejamos.
En Entrena10, creemos que cada entrenamiento es una oportunidad para ser mejores, no solo físicamente, sino como personas. Cada vez que decides pensar en el que viene después, estás haciendo un pequeño cambio que suma para crear un entorno más amable y considerado. Y al final del día, esos pequeños gestos, repetidos de manera consistente, tienen un impacto profundo y creciente.
Y tú, ¿en qué medida estás haciendo las cosas pensando en el que viene después? Mientras te lo piensas, te regalo esta canción:






Gran reflexión, gracias por compartirla!!!🫶🏼
Muchas gracias Iria 🥰
Encantado de que sigas participando de los posts de entrena10
🤗
“Entrenar no es solo cuestión de músculos, es también cuestión de corazón”
Me encanta esa frase, mister. Deberíamos tener Tabata de buenas acciones, alta intensidad en empatía y largas de pensar en los demás…
(Me ha gustado mucho la canción)
Muchas gracias
¡Qué buen tábata sería el que comentas! 🤗
Un abrazo