Ayer hablaba con Luis Pasamontes, amigo, ciclista y sabio del pelotón, sobre una frase muy habitual en el mundo del deporte “Hay que salir a ganar.”
Suena fuerte, motivadora, heroica. Pero tiene trampa. Y de la buena. Porque salir a ganar pone el foco en el resultado, y el resultado —te guste o no— no es exigible. ¿Sabes lo que sí es exigible? 👉 El esfuerzo.
El resultado depende de muchas variables que no controlas: el rival, el día que tengas, los imprevistos, la suerte. Pero el esfuerzo depende solo de ti.
Y ahí está la clave: no salgas a ganar, sal a competir. A darlo todo. A estar presente. A poner en juego lo mejor que tienes, a poner en juego tus competencias…
Cuando lo das todo, ya has ganado… aunque el marcador no lo sepa

🔁 Y ahí conecté con Martina, mi hija, que hoy empezó la PAU (antigua EBAU, o como la conocemos los de mi generación: la temida Selectividad 😅).
Lola y yo llevamos días diciéndole: “Martina, tú ya hiciste lo importante: prepararte. Ahora no te preocupes por la nota. Solo compite. Ejecuta lo que sabes. Estás lista.”
Inspirado por la charla con Luis, ayer llego a casa y le suelto:
– “Martina, mañana, no salgas a ganar… ¡sal a competir!”
Y ella se ríe, y me dice:
– “Papá, estoy de acuerdo, pero el tutor del cole nos ha dicho justo lo contrario:
‘¡Chicas, mañana en la PAU salimos a ganar!’ 😅”
🎯 Dos maneras de ver la vida.
Pero yo lo tengo claro:
“El resultado no es exigible. El esfuerzo sí.”
Y esto no va solo de deporte o de exámenes.
En el trabajo nos pasa igual. Queremos lograr los objetivos. Cumplir con lo que se espera. Aportar valor. Pero muchas veces no todo depende de ti. Lo que sí depende es si das lo mejor de ti, si te preparas, si lo peleas. Y cuando haces eso, ya estás compitiendo bien. Aunque nadie te aplauda. Aunque el marcador no siempre te dé la razón.
Y tú, ¿cómo sales cada mañana: a ganar… o a competir?
Mientras te lo piensas te regalo esta canción 🎶♥️






Así es amigo, cada día cuando suena el despertador a las 6:00h, salto de la cama y con la mejor actitud salgo de casa a dar lo mejor de mi, en el gimnasio, en la oficina con los compañeros y clientes, con el camarero que me sirve el café de media mañana o con cualquier persona que tenga que interactuar. Porque cada día es un regalo y si no lo aprovechamos, al siguiente no podremos volver atrás para corregirlo. Las cosas podrán salir bien o menos bien, pero no será porque no lo he dado todo con mi mejor versión. Por eso cada día intento dejar un mundo un poco mejor con mi actitud y alegría. 🙂
¡Bravo, Óscar! Qué maravilla leerte con esa energía tan bien canalizada. Se nota que no solo madrugas, sino que despiertas de verdad… con intención. Me gusta mucho ese enfoque de dar lo mejor a todos los que se cruzan en tu día, desde el camarero hasta el cliente más complejo. Ahí está la coherencia, en los pequeños gestos.
Y sí, coincido contigo: el día no se repite. Pero te lanzo una pregunta, amigo… ¿Qué haces cuando ese “todo” que das no es suficiente para los demás o para ti mismo? Porque a veces la vida no nos pide solo actitud, también nos exige pausa, aceptación o incluso repliegue. ¿También te tratas con esa misma alegría y generosidad en los días menos luminosos?
Me quedo con tu frase: “Cada día es un regalo”. Que nunca dejemos de desenvolverlo con ganas… pero también con conciencia.
Un abrazo, y gracias por recordarnos lo importante con tanto entusiasmo. 💥
Míster, este post, y sobre todo tu pregunta a Óscar («¿Qué haces en los días menos luminosos?») me ha recordado a M’25.
Porque yo, a pesar de todo mi esfuerzo y mis largas horas de entrenamiento, ese día no cumplí mi objetivo, que no era cruzar meta, sino cruzar meta BIEN. No lo cumplí y el completar la carrera me dejó un sabor agridulce que aún me dura.
Pero sé mi respuesta a la pregunta que lanzabas a Óscar. Me la dio un amigo que también corre. No porque sea difícil (al menos para mí) me rendiré. Seguiré intentándolo y lo conseguiré, seguro. Y cuando lo haga lo disfrutaré el doble (o el triple) precisamente por todas las veces que no pudo ser…
Así es como veo yo salir a competir.
Gracias, míster.
¡Qué grande, África!
Tu comentario me ha llegado hondo, como un eco que no solo recuerda M’25, sino todo lo que significa competir con uno mismo. Lo que cuentas no es un fracaso, es una victoria en diferido. Porque esa meta cruzada con sabor agridulce es justo lo que te está empujando hoy —con más fuerza que nunca— a seguir entrenando, a no rendirte y a volver a intentarlo. Y eso, créeme, vale más que cualquier marca.
Tu respuesta a mi pregunta (“¿Qué haces en los días menos luminosos?”) me parece impecable: no rendirse aunque sea difícil. A veces confundimos “no cumplir el objetivo” con “fracasar”, cuando en realidad es solo una parada más en el camino. M’25 no fue tu derrota; fue tu nudo en el estómago, tu aprendizaje… y también tu impulso.
Te aseguro algo: el día que cruces esa meta “BIEN”, como tú quieres, con el alma llena y el reloj como testigo, vas a disfrutarlo como solo lo puede hacer quien ha conocido también los momentos agridulces. Y ese día —que llegará— no será solo tuyo. Será de todos los que te hemos visto pelear con el corazón y sin excusas.
Gracias a ti por compartirlo. Y por recordarnos que lo que realmente cuenta no siempre se mide en minutos.
💬 “A veces se gana. Otras veces se aprende.”
Efectivamente, cuando lo das todo y aún así no es suficiente, lo acepto con serenidad, sin embargo me mantengo firme, pues sé que cuando uno hace lo correcto con su mejor actitud está caminando por el camino correcto. Un fuerte abrazo 🤗
Totalmente, Óscar.
Cuando uno lo da todo y no es suficiente, no es un fracaso: es un entrenamiento.
El carácter no se forja en los días fáciles, sino en esos momentos donde seguimos firmes aunque el viento sople en contra.
Porque hacer lo correcto, con la actitud correcta, siempre nos pone en el camino.
Y ese camino, tarde o temprano, nos lleva donde tenemos que estar.
Seguimos sumando pasos. 🔥💪
Buenasss
Una vez mas, el esfuerzo no se negocia!!!
Las recompensas fruto del esfuerzo, generan con el tiempo, una huella interior invaluable en las personas. Ufff que profundo me ha salido🤗
¡Profundo y muy cierto! 💪😄
Esa huella de la que hablas no se ve, pero te acompaña siempre… como una especie de brújula interior que te recuerda de lo que eres capaz cuando das el 100%.
¡Y sí! El esfuerzo no se negocia… ¡se entrena, se abraza y se disfruta! 🙌
Gracias por dejar esa reflexión