Este post está dedicado a un buen compañero, que con frecuencia nos recuerda la importancia de ser válvula en las situaciones de “presión“: ¡Va por ti, joven! 😉
Llevo 23 años en el mundo industrial. He visto válvulas de todo tipo: de aguja, de bola, de mariposa… y también válvulas humanas.
También he visto bombas. Grandes, potentes, y peligrosas cuando nadie les pone freno.
Y no me malinterpretes: en los procesos productivos ambas son necesarias. Pero cuando todo se desmadra, cuando hay fuga, calor y riesgo de colapso… lo que te salva la planta no es una bomba más potente, es una buena válvula de alivio.
Y este post va de eso: de entrenar para ser esa válvula. En la vida, en el trabajo y, sí, también sobre la bici.
“Cuando sube la presión, una bomba puede reventarlo todo. Una válvula puede salvar la instalación.”
🚴♂️ En el Giro de Rigo… y en la oficina
Medellín-Colombia, el Giro de Rigo. Etapa larga, humedad, y un puerto que parecía diseñado por alguien con mala leche. Iba en un pelotón tenso, sin hablar nadie, respirando fuerte. Y en mitad de ese infierno aparece un compañero gregario y suelta:
“Tranquilos, que en dos kilómetros empieza a aflojar… y luego viene bajada. ¡Reserven piernas, que lo bueno llega!”
Fue una válvula. Nos bajó la presión. Nos reguló la cabeza. No pedaleó por nosotros, pero nos evitó el colapso.
En la empresa pasa igual. ¿Qué es ser una válvula? 🔧
Ser válvula no es quedarte quieto. Es regular. Es saber cuándo liberar presión para que el sistema no reviente.
• Es ese compañero que en mitad del caos dice: “Vamos a parar 10 minutos y pensar.”
• Es el líder que prioriza lo crítico y desactiva el ruido.
• Es quien escucha cuando todos gritan.
• Es quien sostiene cuando otros estallan.
En cambio, las bombas… madre mía las bombas.
Presión más presión. Exigencia más exigencia. Reproches, mails urgentes con copia a medio planeta. Un estilo que parece efectividad pero solo añade más calor al sistema. ¿Te suena? 😉

🏭 En las fábricas, y en las reuniones
He visto equipos salvarse porque un jefe intermedio supo parar, preguntar y proteger.
He visto proyectos hundirse por alguien que no supo contener su ansiedad y acabó transmitiéndosela a todo el equipo.
A veces no hace falta una solución brillante. Solo hace falta alguien que mantenga el sistema entero mientras todo tiembla.
Y ojo, que yo también he sido bomba. Y de las gordas. A veces por pasión, otras por miedo. Porque crees que meterle más presión al sistema lo hará rendir. Pero no. El sistema no necesita que lo empujen: necesita que lo comprendan.
🧘♂️ ¿Cómo se entrena ser válvula?
• Respirando antes de hablar.
• Escuchando sin preparar la respuesta.
• Diciendo: “No lo sé” sin miedo.
• Sabiendo que no tienes que arreglarlo todo, solo ayudar a que no explote.
En el fondo es como entrenar core abdominal: no lo ves, pero te sostiene en las subidas largas de la vida.
Y cuanto más presión hay fuera, más entrenamiento necesitas dentro.
🔥 Hoy te lanzo varias preguntas:
• ¿Eres válvula o bomba cuando tu equipo te necesita?
• ¿Sacas lo mejor… o lo que tienes más a flor de piel?
• ¿Te gustaría que te lideraran como tú lideras?
Mientras te lo piensas, te regalo esta canción 🎶 , que viene muy a cuento 😅…






Sublime post y eterno David Bowie. Añado otro personaje muy necesario en toda organización y siguiendo con el rol industrial: el intercooler. Ese necesario intercambio de frío calor que pone todo en su justa temperatura.
Gracias, Lucía 🙌
Sublime también tu aportación. Me encanta ese “intercooler” organizativo: ni demasiado frío, ni pasadito de temperatura… ese perfil que regula, equilibra y evita que nos gripemos por exceso de entusiasmo o por cinismo congelado.
Muy Bowie ese rol, por cierto… capaz de transitar entre extremos sin perder el ritmo.
¿Nos atrevemos a identificar a los intercoolers reales de nuestras organizaciones? 😉
Gran reflexión, Alejandro, y fabuloso comentario de Lucía que añade más luz a la complejidad. Supongo que en mi caso intento ser una bomba de caudal variable, pero como bien dices, siempre se necesita una válvula de alivio. Y creo que esa es la magia de los buenos equipos: saber ejercer un rol diferente en algunas situaciones. Especialmente creo que, cuando eres un cargo intermedio, siempre pienso que haces bien tu función cuando ni los de arriba ni los de abajo están muy contentos contigo, pero a la hora de la verdad te prefieren. Y sobre si aguantaría a otro yo encima mío, ¡da por hecho que no! ¡Estar todo el día reflejado en tus defectos es complicado! Gracias por el regalo en forma de texto, Alejandro.
Qué bueno tu comentario! Me has hecho sonreír con lo de la bomba de caudal variable… y asentir con lo de la válvula de alivio. Es verdad: en los equipos sanos, a veces toca ser el que empuja y otras veces el que frena. Lo difícil —y ahí está el arte— es saber cuándo toca cada cosa.
Me ha encantado también tu reflexión sobre los mandos intermedios. Ese equilibrio inestable en el que, si nadie está del todo contento contigo, probablemente estás haciendo algo bien. Pero ojo… a veces ese malestar puede ser síntoma de incoherencia o de falta de escucha. Y ahí es donde, como dices, se agradece tener buenos equipos que te ayuden a reajustarte sin dejar de ser tú.
Y sobre si aguantarías a otro tú… me parece brutalmente honesto lo que dices. Al final, trabajar contigo mismo sería como tener un espejo todo el día delante: ¡te ves las luces, pero también todas las sombras!
Gracias por enriquecer la conversación. Esto da para tomarse un café largo y con calma 😉
Míster, de todo el texto me quedo con la última pregunta que nos lanzas, sobre la que he estado reflexionando varios días.
“¿Te gustaría que te lideraran como tú lideras?”
Veo que otro/a de tus seguidores también lo ha hecho 🙃 Y por cierto, me han encantado las aportaciones tanto de él/ella como de nuestra Lucía.
La respuesta más honesta que puedo dar a esa pregunta es “No lo sé”. Después de varios días de reflexión y autocrítica, he llegado a la conclusión de que no sé si mi estilo de liderazgo sería bueno conmigo misma.
Lo mejor que tengo como líder es que siempre defiendo a mi equipo. Lo hiper protejo, diría yo. Lo peor, que soy muy pasional. Eso (que tiene también su punto bueno), es normalmente malo al gestionar equipos.
Coincido con el comentario anterior de que distintas personas necesitan estilos de liderazgo distintos. Pero los líderes sólo tienen una personalidad. Y eso condiciona (o limita, si lo preferimos) de cuántas maneras distintas podemos liderar.
Yo, que encima soy extra exigente conmigo misma (en el deporte y en la vida), cada vez dudo más de mis capacidades de líder y me veo más como mentora. Ayudando a otros a crecer… y que ellos sean los que decidan ser bomba o válvula, según las circunstancias.
Gracias por hacerme pensar, aunque ello me fuerce a admitir mis debilidades, que las tengo, y son muchas…
😊🙃😍
Querida África,
Me has dejado sin palabras. Y mira que eso no es fácil 😅.
Tu reflexión me parece de una honestidad brutal. No por decir “no lo sé”, sino por sostener esa duda con dignidad, con apertura, con esa mezcla tan humana de fortaleza y vulnerabilidad que —al menos a mí— me conmueve.
Hay dos frases tuyas que me gustaría subrayar:
🟠 “No sé si mi estilo de liderazgo sería bueno conmigo misma”
🟡 “Los líderes solo tienen una personalidad”
Sobre la primera: es una muestra de madurez enorme. No saber si te gustaría tu propio estilo es un espejo incómodo, pero valiosísimo. Porque en el fondo, significa que estás dejando espacio para cambiar, para crecer… sin impostar.
Sobre la segunda: sí, la personalidad nos condiciona. Pero no nos determina del todo. Liderar no es actuar fuera de quien eres, sino estirar los límites de tu forma de estar en el mundo. Y tú, que dices proteger a tu equipo “con exceso”, ya tienes una brújula. La pasión no es un problema si se combina con conciencia. El peligro es cuando se nos desboca sin darnos cuenta. Pero tú ya la ves, la nombras. Y eso te da poder sobre ella.
Y si además te ves más como mentora que como líder… tal vez estás justo donde tienes que estar. Porque los mejores líderes que he conocido eran mentores sin pretenderlo.
Gracias a ti por compartir algo tan íntimo con tanta claridad.
Aquí no venimos a fingir que somos perfectos. Venimos a preguntarnos quiénes estamos siendo, y si eso le hace bien a los demás.
Y tú lo estás haciendo de maravilla.
Un abrazo enorme,
y ya sabes…
💬 “¿Te gustaría que te lideraran como tú lideras?”
Es solo una pregunta. Pero si duele un poco… es porque está viva.