ENTRENANDO TARDES QUE RESTAN EDAD

Alejandro

Buscador de aventuras y acompañante de personas.

22 agosto 2025

Mark Twain soltó una de esas frases que valen más que un manual de autoayuda:

“La vida sería infinitamente más feliz si naciéramos a los 80 y fuésemos rejuveneciendo hasta los 18.”

Imagina llegar al mundo con la experiencia acumulada, las lecciones aprendidas, los tropiezos ya amortizados… y luego ir ganando energía, fuerza y juventud. Sería una pasada.

Sabrías qué batallas pelear y cuáles soltar, qué conversaciones merecen tu voz y cuáles tu silencio, a quién regalar tu tiempo y de quién guardarte a tiempo.

No podemos darle la vuelta al calendario, pero sí podemos vivir momentos que te quitan años de encima. Ayer, entre Ferrol y Neda, lo confirmé:

Un plan sencillo: tardeo en el Pazo de la Merced.

La ría estirada delante de mí, como si se hubiese tumbado a descansar. El sol bajando despacio, con ese descaro gallego de “yo no tengo prisa, espera tú”. El mismo pazo en el que hace años viví recuerdos de juventud muy especiales. Y alrededor, amigos fáciles: de conversación ligera, de carcajada rápida, de los que te hacen la vida sencilla… No había nada extraordinario, y sin embargo… lo era todo. Ese tipo de tardes en las que notas cómo algo dentro de ti se recoloca. En las que el reloj existe, sí, pero deja de mandar. En las que no necesitas filtros ni frases inspiradoras porque la propia escena es suficiente:

  • La ría brillando
  • El aire fresco
  • Las ramas enmarcando el atardecer como si hasta los árboles quisieran colarse en la foto

De repente entiendes que rejuvenecer no tiene que ver con quitarte arrugas, sino con quitarte pesos: expectativas ajenas, carreras inútiles, rencores almacenados.

Y es curioso: lo que más rejuvenece no son los planes caros ni las experiencias imposibles, sino lo que siempre estuvo ahí:

  • Ese lugar al que vuelves después de años y descubres que sigue sabiendo a hogar.
  • Ese amigo que se ríe contigo exactamente igual que hace veinte años.
  • Ese momento de silencio en el que no sientes vacío, sino paz.

La vida es un entrenamiento para aprender a soltar lo que sobra y quedarte con lo que te hace sentir joven aunque tengas canas. Y, si me apuras, hasta con canas se vive mejor, porque cada pelo blanco recuerda que hubo días como éste. Días que no suman edad, la restan.

Las arrugas no pesan. Lo que pesa son las expectativas y los rencores que no sueltas.

Twain soñaba con llegar a los 18 al final del viaje. Yo ayer entendí que sí se puede… pero no con el calendario, sino con tardes que, de repente, te devuelven a ti mismo.

👉 Y tú, ¿cuándo fue la última vez que viviste algo tan sencillo que, al terminar, te sentiste más joven de lo que empezaste?

Mientras te lo piensas, te regalo esta canción 🎶♥️

 

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2 Comentarios

  1. Pfua, no sé que es más bello si el texto o la foto. Me alegro que pudieras disfrutar de una tarde así, y sobretodo me alegro que nos recuerdes lo bello y sencillo que es vivir cuando valoras la vida.

  2. Alejandro

    “Muchas gracias 🙏. Al final lo que más llena no suele ser complicado ni caro, sino justo lo contrario: esos momentos sencillos que te recuerdan que vivir es un regalo. Me alegra que lo hayas sentido también así ✨.”

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