7:30 de la mañana y otra vez lluvia ¡Vaya fastidio!
¿Qué hago? ¿Salgo con la bici de carretera, o con la de montaña? ¿Espero a ver si escampa? ¿Voy a correr y minimizo la mojadura? ¿Mando mensaje a la grupeta y pregunto cómo lo ven ellos? ¡Ayyyy! ¡Qué complicado lo estoy haciendo!
¿Qué es lo importante? Sacar un buen entrenamiento, y disfrutar del día. Me libero de todas las dudas auto sembradas, cojo el móvil, miro la app de mi gimnasio, y compruebo que por la mañana hay sesión de «Ciclo Indoor». ¡Magnífico! Oportunidad de entrenamiento de alta intensidad durante 50 minutos, no me mojo, y vuelvo a casa a tiempo para desayunar con mi familia.

Empieza puntual la sesión de Ciclo, y tengo la suerte de que hoy la dirige Álvaro, un monitor súper profesional y motivador a tope. Nos impone un entrenamiento de intensidad continua, y nos dice que aunque sintamos que nos morimos, que no nos preocupemos porque está todo controlado. Nos va a llevar a 1 milímetro escaso de nuestro límite y debemos confiar en él. Álvaro cumple su promesa y finalizo la sesión habiéndolo dado todo. Escucho su última frase antes de despedirse: «Hoy vuestro entrenamiento vale doble, porque un domingo con esta lluvia, muchos estarán en sus casas lamentándose por no entrenar por culpa de la lluvia».


Cuántas veces en el trabajo ocurre algo similar, comenzamos a darle vueltas a un asunto, convocamos múltiples reuniones: de diagnóstico, de alineación, de kick off, de seguimiento, de decisión… y seguimos rumiando el asunto sin acabar de decidir. El arte de hacer sencillo lo difícil, y focalizar en lo importante, es la clave del éxito.
¡Feliz semana!






Gracias por el post Alejandro!
Gracias a ti Lucas, y feliz semana
Que razón llevas! Buena semana, Alejandro!
Feliz semana, Cándido