Todo lo que vas a leer a continuación es mentira, salvo alguna cosa. Parafraseando al anterior presidente del gobierno, comienzo este artículo con una palabra que, para empezar, no existe: Bulocracia.
Si buscamos en la RAE (Real Academia Española de la Lengua) tenemos que:


Y aquí se podría terminar este artículo, pero… ¿Queremos estar gobernados por una “bulocracia”? Aunque en un principio la respuesta de la mayoría fuera negativa, la realidad y la ciencia nos demuestran que es bien distinta.
Por poner un ejemplo, quiero compartir dos imágenes. Aunque antes… ¿Recordáis la foto del vestido que según quien lo viera era blanco y dorado o azul y negro? ¿O unas zapatillas que eran verdes o rosas? Se extendió el bulo de que nuestro cerebro, según cada persona, trabajaba mejor uno de sus hemisferios lo que hacía que se viera de uno u otro color. Una vez que la ciencia ha aclarado que no existen diferencias entre ambos hemisferios en cuanto a la percepción del color, se ha podido determinar que el cambio de cromatismos en ambas imágenes está ligado a la iluminación. Adiós misticismo.
La ciencia… Qué sería de nosotros sin esa ¿certeza? Pues bien: La ciencia es precisamente una materia a la que no le gusta presumir de veracidad. Cuanto más se sabe, más conscientes somos de todo lo que nos queda por saber. Como decía el austriaco Karl Popper, uno de los filósofos de la ciencia más importantes del siglo XX, “Lo que caracteriza al hombre de ciencia no es la posesión del conocimiento o de verdades irrefutables, si no la búsqueda desinteresada e incesante de la verdad.”
Es en esa búsqueda -en la que en ocasiones me sumerjo durante algunas de mis formaciones- cuando os quiero mostrar las dos imágenes que comentaba al principio: Ambas las pongo en grande, a pantalla completa. Primero habría que fijarse en la de la izquierda, después en la de la derecha. La pregunta que hago es la misma. ¿Qué veis aquí?

Mi sorpresa es que en la primera imagen muchas personas me responden: “un teatro, un escenario, público”, y algunas -de un tiempo a esta parte cada vez menos- que ven “una presentación” (que es lo que hay en el escenario, y en lo que me gustaría que se fijaran primero. Además está escrito). En la segunda imagen, en cambio, prácticamente el total de las personas responden “a Rafa Nadal”. No responden un teatro, un escenario, público, aunque sea el mismo escenario en ambas imágenes.
¿Significa esto que vemos lo que queremos? Como podría decir el hombre de ciencia de moda, Fernando Simón, “Sí, y a la vez no”. Por un lado, nos fijamos más en lo que nos parece más relevante y en lo que queremos, pero también los colores y tamaños, el reconocer una cara conocida, hace que la información que enviamos a nuestro cerebro sea más significativa en una u otra dirección. Y precisamente de eso viven no solo los bulos sino la publicidad y las campañas de marketing: De conocer cómo funciona la percepción en nuestro cerebro.
A esto hay que sumarle que nosotros, los humanos, somos el transmisor perfecto de estos “virus” o bulos, como ya se nos comenzaba a plantear con la historia del meme en el artículo https://entrena10.com/decir-la-verdad/ al compartirlos sin saber si es o no verdad.
Quedarnos en los hechos.
Con tantas trabas… ¿Cómo podemos por tanto llegar a la verdad?
1.- Siendo muy conscientes de que queremos creer. No queremos escuchar la verdad sino nuestra verdad. Imaginemos un concierto de un grupo o cantante que mueva muchas masas. Por ejemplo U2, Metallica, o Rosalia. Imagina que los ves en Madrid, y el solista (Bono, Hetfield o Rosalia, dicen al comenzar
<<Buenas noches, Madrid, he preparado un concierto especial y único, con temas inéditos, para vosotros esta noche en Madrid>> El público enloquecerá.
Supongamos ahora que a los pocos días vas a verles de nuevo a San Sebastián, donde continúan gira, con un amigo que vive allí y de nuevo, el solista, dice:
<<Buenas noches, Donosti, he preparado un concierto especial y único, con temas inéditos, para vosotros esta noche>> La gente también enloquecerá.
Si en ese momento y en defensa de la verdad, le dices a tu acompañante: “Esto mismo lo dijo en Madrid”, lo más probable es que tu acompañante te diga: “Calla, no me estropees el concierto”. También podría decirte “¿En serio? Pues vaya estafa, nos está mintiendo. Venga, vámonos a casa, total…” aunque seguramente sea lo menos probable.
Como decía antes, Queremos creer. Queremos sentirnos únicos, especiales, y esto hace que modifiquemos la realidad a nuestro antojo. Y que esas faltas a la verdad, incluso siendo conscientes de ello, nos encanten.

Tienes tantas ganas de salir que te parece una fiesta electrónica, pero en realidad es una máquina cosechando algodón por la noche.
Foto: Micah Horn
2.- Bajando hasta los hechos.
Si ser conscientes de que nos gusta vivir en el engaño cuando este nos beneficia o reconforta ya nos parece difícil, la tarea de bajar a los hechos nos va a costar sobre todo al principio. Más aun cuando los medios y el entorno no deja de bombardear con opinión en lugar de con información.
Nos gusta vivir en el
engaño cuando este
nos beneficia o reconforta.
Para ello el Coaching nos ofrece una sensacional herramienta. la pirámide o escalera de inferencias propuesta por el profesor de negocios en Harvard Chris Argyris.

Expliquémoslo con un ejemplo. Imagina que un compañero de la oficina no te devuelve un saludo. Este sería el hecho, y por tanto la única verdad. ¿A partir de ahí que hace nuestra cabeza?
- No se queda en el hecho sino que se pone a interpretar esos hechos. “No me ha querido saludar”, de repente al hecho le damos consciencia y voluntariedad. Selección de datos. Primer escalón.
- Seguimos subiendo/pensando: “Seguro que no me ha saludado porque le caigo mal, o porque me han ofrecido tal puesto, o tal otro”. ¡Ya tenemos hasta los motivos!: Relación de datos. Segundo escalón.
- Encontramos reglas, o patrones para simplificar todo lo pensado e interpretado hasta el momento. “Ya lleva tiempo evitándome el muy ______” Emitimos juicios. Tercer escalón
- “A partir de ahora el que no le piensa saludar soy yo” Creo que mi interpretación de los hechos es la verdad, o dicho con otras palabras, construyo una creencia sobre el hecho ocurrido que me lleva a realizar acciones sustentadas por mis creencias y no por la verdad. Cuarto escalón.

¿Y si Paco simplemente no me vio? ¿O le habían dado una mala o buena noticia porque esperaba algo importante (los resultados médicos de uno de sus hijos, por ejemplo), o si simplemente ese día iba sin lentillas?
Los medios de comunicación están llenos de contenido en el que no solo ignoran informar de los hechos, sino que suben la escalera todo lo que pueden. En la imagen del zapato o cuchillo seleccionan ellos los datos (primer escalón). Si un perro muerde a una persona no es noticia, si una persona muerde a un perro si es noticia.

En la imagen de la cosechadora, en cambio, hemos sido nosotros los que hemos subido poco a poco toda la escalera para asegurarnos que se trataba de un concierto hasta que el pie de foto nos informa de los hechos: Se trata de una máquina cosechando algodón por la noche.
BAJEMOS LOS ESCALONES
Para ello, cada vez que quieras llegar al fondo de una cuestión, piensa que la verdad está en los hechos, antes de subir al primer peldaño o, como explican este fragmento de la película Knives out (Puñales por la espalda en castellano): La verdad es el agujero de un donuts o de una rosquilla, y aunque pensemos que hemos llegado a la verdad, quizá solo hemos encontrado una rosquilla más pequeña que cabe dentro de la otra, estamos más cerca pero aun no tenemos el agujero, que es donde está la verdad.
Por tanto, en cada peldaño que quieras ir bajando en busca de la verdad, plantéate y respóndete a ti mismo desde la sinceridad las siguientes cuestiones:
– ¿Cuáles son los hechos?
– ¿De todos ellos cuáles te hacen pensar así?
– ¿Cuál es tu interpretación?
– ¿Qué creencia hay detrás?
– ¿Con esa creencia cómo estás actuando?
– ¿Qué consigues?
Respondiendo a la pregunta inicial de si estamos o queremos estar gobernados por la bulocracia. Solo cuando se entra al trapo/discute con un fanático. En ese momento se le está dando alas a la Bulocracia.

No se puede explicar de una manera gráfica mejor que con el sensacional dibujo de @JLJLMartin publicado este mes de mayo en La vanguardia. Así que cada uno de nosotros y solo cada uno de nosotros, somos dueños de elegir el lugar que queremos ocupar en cada momento, si posicionarnos en la búsqueda de la verdad como “científicos” o en la defensa de nuestra verdad.







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