Recuerdo cuando mi amigo Pedro, Guardia Civil de profesión y sobre todo de vocación y pasión, me contó una anécdota relacionada con una clase que tuvo en la academia de oficiales acerca del rol del mando de la Guardia Civil. No recuerdo cuál era el rango del ponente, pero seguramente sería también un oficial, y compartía con los alumnos el crítico papel que los mandos de la Guardia Civil debían desempeñar motivando a sus equipos. Tras varios minutos de explicación, uno de los alumnos le preguntó al ponente: “¿Y al mando quién le motiva?” El profesor se quedó descolocado ante la pregunta, para la cual parecía no tener respuesta, o al menos no una respuesta inmediata. Profesor y alumnos se emplazaron para continuar con la sesión al día siguiente. A la mañana siguiente el profesor comenzó la clase retomando la pregunta del día anterior, y su respuesta fue: “El mando se motiva a sí mismo”

Cuando Pedro me contó esta anécdota pensé que esta respuesta era una forma que había encontrado el veterano Guardia Civil para salir del paso, y no le presté más atención que la que merecía como divertida anécdota. Después de casi 13 años desde esta anécdota, la dichosa respuesta de “El mando se motiva a sí mismo” me martillea la cabeza de de manera frecuente.
No siempre nos encontramos haciendo lo que más nos gusta, o por cuestiones diversas no siempre encontramos a nuestro alrededor la motivación que necesitamos para desempeñar nuestra misión. Unas veces identificamos de manera clara y concreta el “elemento” que no nos motiva, y otras ese elemento/s es mas difuso. Pero lo cierto es que nuestra ilusión y motivación no son lineales, y mantenerlos en el nivel adecuado para desempeñar lo que tenemos entre manos no siempre resulta evidente e inmediato.

En mis entrenamiento deportivos, no todos los días encuentro la motivación extrínseca para levantarme y “disfrutar” de EL CLUB DE LAS 6 DE LA MAÑANA Cuando tengo un objetivo deportivo por delante, la preparación que requiere y el reto que supone actúa en mí como motivador extrínseco. Si no tengo reto, la compañía de mis queridos Alvaro y Gonzalo, actúa como motivación extrínseca. Pero ¿qué pasa cuando no hay reto, es noche cerrada, hace viento, frío y llueve? Que puedo hacer lo fácil: darme media vuelta y seguir durmiendo, o puedo aplicar el ENTRENANDO EL MINUTO HEROICO CADA MAÑANA 🦸 y ahí es donde viene el ENTRENAMIENTO DE LA MOTIVACIÓN INTRÍNSECA. Que no es otra cosa que buscar qué elementos tengo dentro de mí y que me pueden mover para “saltar de la cama”
El tiempo te otorgará la perspectiva que necesitas para reírte de eso que hoy te parece un gran problema
A mí en el deporte me resulta sencillo ENTRENAR LA MOTIVACIÓN INTRÍNSECA, pero en otros ámbitos de mi vida, no tanto. Y es aquí donde estoy intentando hacer un mix de aplicación de la respuesta del Guardia Civil experimentado y de lo que ya estoy siendo capaz de aplicar en mis entrenamientos deportivos:
- Aceptar que “el mando se motiva a sí mismo”. Es decir, cuando no hay elementos motivadores extrínsecos, yo soy el que me tengo que motivar a mi mismo
- Toda misión esconde elementos motivadores que es necesario encontrar. Encontrar esos elementos ya es una motivación en sí misma.
- Para encontrar los elementos motivadores tengo que predisponerme en una actitud abierta de aprendizaje y de dejarme sorprender
- Confiar en que sea lo que sea, valdrá la pena, como valió la pena, años después, la respuesta del Guardia Civil
Y tú, ¿te apuntas a entrenar la MOTIVACIÓN INTRÍNSECA? Te aseguro que te hará mucho más libre y muuuucho más feliz 😁






Many thanks for this reflection!
I will do!