GLACIER 360º_DE VIAJE

GLACIER 360º_DE VIAJE

1 mayo 2020 7 Por Alejandro

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Tras casi 10 meses de entrenamiento, risas y pinchos de tortilla, nos plantamos en el 6 de agosto de 2019. Yisus y yo habíamos dedicado toda la mañana a hacer nuestras respectivas maletas. El equipaje para estas carreras es complicado de hacer. Hay que combinar una mentalidad previsora, junto con un enfoque práctico. No puedes llevarte todo lo que necesitarías para solventar todas las situaciones que se te pueden presentar, a la vez que tienes que asegurarte de que las circunstancias meteorológicas o los incidentes de carrera, no te dejen fuera de juego. Nada importante puedes dejarte, a la vez que el espacio y el peso son limitados y pueden convertirse en un lastre. Al equipaje de la carrera le teníamos que sumar las bicicletas que las llevaríamos con nosotros en el avión.

Nuestro viaje comenzó a las 4 de la mañana del día siguiente, cuando llegó el Cabify que Yisus había reservado. A pesar de ser un vehículo enorme, tuvimos ciertas dificultades para encajarlo todo: maletas, bicicletas y todos los gadgets que nos llevábamos para afrontar la carrera. 

En el aeropuerto conseguimos pasar todos los controles sin problemas y llegamos a la puerta de embarque. Una vez allí nos relajamos tanto que empezaron a llamar para embarque y no nos dimos cuenta hasta que se cumplió la hora límite. Embarcamos apurados, pero por fin estábamos dentro, camino al norte del norte.

“Para viajar no debemos cargar con la maleta de la prisa”

Tras cuatro horas de vuelo, llegamos a Reikiavik  Al pisar por primera vez tierras islandesas, la frase que dijimos los dos prácticamente al unísono fue: ¡Qué puto frío hace en este país!. Era 7 de agosto, y el viento hacía que un inolvidable frío se metiese entre nuestros huesos. Presagio de lo que viviríamos durante la carrera.

 

Llegamos al Hotel Klettur con nuestro equipaje y bicicletas, y como nuestra habitación aún no estaba disponible, aprovechamos el tiempo que teníamos para montar nuestras bicicletas. Éste era uno de los retos de esta carrera para nosotros. Ser capaces de montarlo todo por nosotros mismos, sin contar con la ayuda de nuestro mecánico. Nos llevó menos tiempo y requirió menor pericia de la inicialmente prevista. Cuando tuvimos todo listo, nos dijimos. ¿Nos vamos a hacer turismo por Reikiavik en bicicleta? ¡Qué buena idea!, comprobar el buen estado de nuestras bicis, a la vez que conocíamos Reikiavik y nos aclimatábamos a la adversa climatología de este país. El paseo por la ciudad fue muy agradable. Pronto descubrimos que Reikiavik era muy manejable, de hecho se trata de la capital más pequeña de Europa, poblada por apenas 220.000 Reikiaviquenses. En poco más de 2 horas, ya habíamos recorrido toda la ciudad, así que decidimos salirnos de la ciudad para dirigirnos hacia una playa que había al noroeste del casco urbano.

Tras casi 27 kilómetros de paseo, decidimos volvernos al hotel para tomar posesión de la habitación y ordenar nuestras cosas. El día siguiente iba a ser muy intenso; cumplir con toda la logística de la carrera, que no era sencilla, y hacer el prólogo. El prólogo, que era la primera etapa de la carrera, nos inquietaba, no acabábamos de entender cómo una prueba de estas características tenía un prólogo de apenas 5 kilómetros y sin desnivel. Sin duda, alguna sorpresa nos estaba esperando.

Tras una frugal cena, ordenamos nuestro equipaje de carrera, y nos dormimos con la felicidad e ilusión que nos proporcionaba saber que íbamos a vivir juntos una aventura inigualable.

“La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante”

Para mí la felicidad consiste en disfrutar de las pequeñas cosas que me ofrece la vida, y poder compartirlo con las personas que quiero que estén a mi lado. En este vídeo puedes ver una de esas experiencias de FELICIDAD.

Pd: Hoy es mi cumple,  y me lo FELICITO con este Post. 😍

La felicidad del momento presente
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