A veces se gana y a veces se aprende.

A veces se gana y a veces se aprende.

6 marzo 2020 3 Por Fernando

A veces, esforzarnos como jabatos no es suficiente.

No es suficiente para obtener un determinado resultado. ¿Qué más hace falta cuando hemos dejado todo lo que tenemos dentro en el intento?.

Puede que te hayas enterado en algún paréntesis a ese ruido de fondo llamado coronavirus que el CD Mirandés se quedó el miércoles a las puertas de la final de la Copa del Rey de fútbol. Cayó eliminado ante un equipo con unas cualidades extraordinarias como la Real Sociedad. El otro equipo también juega, solemos decir, muy acertadamente. Resultado aparte, para mí fue un nuevo espectáculo de tesón y espíritu jabato.  

En el Municipal de Anduva, el campo del CD Mirandés, cuando quedan escasos momentos para que acabe un partido, si no miras al marcador es difícil saber si el Mirandés ha ganado, empatado o perdido. En ese momento, la afición canta al unísono el himno de la ciudad en celebración por haber completado un nuevo partido, una nueva ocasión para encontrarse, una nueva etapa en el camino. El ritual parece indicar que no importa el resultado porque se ha cumplido el objetivo. Parece decir: “hemos dado un paso más, seguimos completando etapas en el viaje, aprendiendo de lo acontecido y sobre todo estrechando relaciones y reafirmando nuestros valores de esfuerzo, valentía y humildad”.

Por si los que están detrás no recuerdan el himno.

Tenemos tendencia a confundir objetivos con resultados. Y con frecuencia esto es fuente de sufrimiento cuando el “objetivo” no se consigue. ¿Qué diferencia hay entre un objetivo y un resultado?

En la vida no hay ni éxito ni fracaso, sólo resultados

Si me dicen que el OBJETIVO de una contienda deportiva o de un negocio es vencer al rival, o a la competencia, yo discrepo. Un equipo entrena toda la semana, estudio al rival, aprende tácticas y se esfuerza por desplegar lo aprendido durante el partido. Para mi esos son los objetivos. No dejarse nada en el entrenamiento ni en la ejecución. Eso siempre se puede conseguir. Ganar, perder y empatar son RESULTADOS. Bueno, ni siquiera eso. Lo que en realidad es un resultado es el marcador final de un partido, el tiempo para completar una etapa de la Titan Desert o el número de infectados por una enfermedad. Las personas orientadas al aprendizaje reconocen que el éxito y el fracaso, son una interpretación, una etiqueta que ponemos a unos números. En realidad, lo único que existen son resultados, datos. El resultado es un regalo que nos devuelve el entorno que nos rodea para que podamos transformarlo en información valiosa y aprender de él.  Saber interpretar los resultados y orientarlos al aprendizaje es para mí el verdadero éxito. Ganar y perder son dos términos que necesitamos resignificar.

Ganar la Copa del Rey o la Titan Desert no es el objetivo de un equipo. Porque no depende al 100% de nadie. Están los otros equipos, el entorno, muchos factores que escapan al proceso de planificación y ejecución. Ganar un millón de euros tampoco puede ser un objetivo. Puede ser el resultado de ayudar a otras personas por valor de un millón de euros, y que ese valor sea reconocido por el mundo. Pero tampoco depende al 100% de mí. Todo aquello que necesite de la participación de otras personas, por definición es un resultado, y considerarlo como un objetivo personal o de equipo puede acabar por ser fuente de sufrimiento. Ojo que no digo que no haya que hacer el máximo por aumentar las posibilidades de obtener un resultado. Lo que digo es que en nada nos ayuda la ilusión de que todo está bajo nuestro control.

A veces se gana, a veces se pierde, pero siempre se aprende

En el rato en el que vemos un telediario de los de ahora con la mirada puesta en lo que pueda venir de China, da prácticamente tiempo a leer un pequeño libro que también viene de China, el Tao Te Ching (El libro del Camino y la Virtud), una compilación de enseñanzas del siglo VI a.C., atribuido a Lao Tse.  El Tao, la palabra con la que comienza la primera parte, quiere decir en chino el camino, la vía, el método, la doctrina está en el origen del taoísmo. Entre otras muchas otras ideas destaca la importancia del compromiso personal con las acciones (objetivos) y la desvinculación de los resultados. En otras palabras, haz lo que te has propuesto, ejecuta tu objetivo y no pienses en el resultado. Una buena definición de entrenamiento que tiene más de 2600 años.

A veces se gana, a veces se pierde, pero siempre se aprende. Pasamos más tiempo de la cuenta en el juicio de haber ganado o perdido y dejamos sin exprimir parte el jugo del resultado: el aprendizaje. Os dejo un entrenamiento sencillo que todos podemos ejecutar cuando queramos analizar un resultado significativo. Consiste en preguntarnos:

  • ¿Qué ha funcionado y necesito MANTENER?.
  • ¿Qué ha ido mal y necesito ELIMINAR?
  • ¿Qué es lo que todavía no sé y necesito APRENDER?
  • ¿Cuáles han sido los factores que no dependen de mí y necesito ACEPTAR?

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Mirandés y taoísmo, quien iba decir que todo es parte de lo mismo (ésta la traía preparada de casa 😊, espero lo sabréis perdonar). Os dejo con un vídeo con los momentos finales del partido del miércoles. Así es la celebración de una derrota. Aceptar la superioridad del contricante es parte de la victoria. Orgullo de equipo, orgullo de afición, orgullo de ciudad.

¡Buen finde y mejor entrenamiento!

Celebrando la derrota
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