3 DECISIONES HAY EN LA VIDA

3 DECISIONES HAY EN LA VIDA

21 febrero 2020 8 Por Fernando

No deja de impresionarme el interés que despierta en mis hijos la saga de los años 80 “Regreso al Futuro”. Parece que los viajes en el tiempo, y particularmente al pasado, despiertan una serie de inquietudes universales que los convierten en un tema de interés que traspasa generaciones. Creo que no seré el único que rebobinó en el VHS varias veces las cintas de la trilogía para volver a ver, una y otra vez, cómo Marty McFly y el Profesor Emmett Brown alteraban los resultados en el “presente” mediante diferentes decisiones tomadas en el “pasado”. Espero que al menos tú, sí, me refiero a ti, que tenías un SuperCinexín, sepas de lo que hablo ;).

¿A quién no le gustaría volver al pasado para tomar de nuevo la decisión “correcta“?. ¿Cómo habría sido la vida de haber elegido aquella opción alternativa?. ¿Qué puedo entrenar ahora mismo para minimizar este tipo de preguntas en el futuro?

Me dirás que en la vida no hay 3 decisiones, sino alguna más. También que parecen muchas las 35.000 decisiones diarias (en su mayoría automatismos inconscientes) que circulan por la red como estadística en base a investigaciones “respaldadas por la comunidad científica” y cuya fuente no llego a localizar. Sí que parece existir evidencia, según indica un estudio del laboratorio de Alimentos y Marcas de la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York, de que tomamos alrededor de 200 decisiones diarias relacionadas sólo con la comida Así que podemos concluir que en efecto, a nivel consciente tomamos unas cuantas decisiones en toda una vida.  No falta tampoco literatura sobre lo determinantes que son ciertas decisiones: elegir dónde vives, a qué dedicarte, con quién compartir tus momentos… Aunque yo te quiero hablar de otra cosa. Te quiero hablar sobre 3 tipos de decisiones que todos tomamos en cada instante, en todos los momentos de nuestra vida, que seguro están contadas dentro de las 35.000, y que a partir de ahora querrás tener más presentes.

Comentaba hace unos días con Alejandro que me estaba costando decidir un tema para el siguiente post de entrena10.com. Llevaba unos días barajando varios contenidos desde diferentes enfoques con un resultado evidente: ni una línea escrita. Volvía una y otra vez mentalmente sobre estos temas a la vez que iba encontrando pros y contras para su publicación, sin llegar a tomar una decisión final. Rumiando ideas cual bovino en un proceso que al final se me hizo bola. ¿A alguien le ha pasado esto alguna vez?. 

Según escuchaba mi propia retahíla de excusas para no empezar (¡estoy entrenando para no creerme ninguna!), recordé lo que significa decidir.

La palabra “decidir” (decidire en latín, cortar) proviene del mundo agrícola. Inicialmente quería decir separar mediante un corte, talar, seguramente podar, matar el árbol, la planta,  o una parte de ella. Deshacerse de plantas o de ramas para privilegiar las partes que tienen más posibilidades de crecer. Decidir supone dar un corte entre lo que perdura y lo que se desvanece. Lo que será posible y lo que ya nunca lo será. Para que sea una decisión efectiva ha de ser un corte seco. El corte hay que prepararlo bien: analizar la situación, resolver incertidumbres, minimizar riesgos, cuidar las implicaciones para mi y los que me rodean. Y después, el corte se da en un segundo. Un corte que no olvidemos, siempre acabamos dando. Porque no decidir, es también una decisión. 

Decidir supone dar un corte entre lo que perdura y lo que se desvanece. Lo que será posible y lo que no.

3 decisiones hay en la vida. 3 decisiones que tomamos de manera casi inconsciente en un proceso encadenado y de manera continua. Desde las pequeñas decisiones a las más elaboradas. Aquí van. 

  1. ¿A qué le presto atención?
  2. ¿Qué significado le doy?
  3. ¿Qué hago con ello?

De manera constante tenemos la oportunidad de decidir prestarle atención a millones de estímulos. ¿Qué situaciones, qué personas. que sentimientos y emociones, qué pensamientos son relevantes de verdad para mi?. ¿En qué casos estoy atento a lo que yo quiero y en cuántos a aquello a lo que otros quieren que atienda?. ¿Cuales de esas situaciones proceden, por ejemplo, de mirar de manera compulsiva a los dispositivos móviles? (y no sigo con otras formas de “despiste” social).

Una vez que he decidido aquello en lo que fijar mi atención, puedo elegir qué significa para mi, con qué punto de vista afrontarlo. Muchos significados son aprendidos, tienen que ver con lo que oíamos de pequeños en casa, en el colegio, o simplemente lo que piensa una mayoría. Para algunos esforzarse puede significar la consecuencia inevitable de la falta de talento. Para otros, el complemento indispensable en el camino del logro.  

La tercera decisión es la causa inmediata de los resultados: la acción. Elegir dónde miro y qué significa para mí determinará qué termino haciendo. No son los únicos condicionantes, pues necesito entrenar la emoción apropiada para actuar, encontrar una sintonía con mis valores y relacionarlo con mi porqué. No puedo negar que las dos primeras decisiones condicionan de manera inequívoca lo que hago, pero no son suficientes. Al fin y al cabo, actuar o no hacerlo es la decisión que culmina la cadena. Y que provocará que el futuro sea de una u otra forma.

Ésta es la tabla de ejercicios que te propongo para entrenar  las “3 decisiones”. 

  1. Sé cuidadoso con aquello a lo que regalas tu atención. Decide por adelantado a qué cosas estarás atento en tu día a día. 
  2. Sé audaz a la hora de “leer la situación”. ¿Cómo puedes sacar el máximo partido dependiendo de tu punto de vista?
  3. Sé implacable a la hora de ejecutar. Si ya decidiste, es hora de salir de tu cabeza y hacer. No puedes prever los resultados pero sí aprender de ellos.

Nosotros damos forma a nuestras decisiones y a su vez dichas decisiones, nos dan forma a nosotros.

El gurú del liderazgo John C. Maxwell, que cumplió ayer 73 años, dijo algo así como que nosotros damos forma a nuestras decisiones y que a su vez dichas decisiones, nos dan forma a nosotros. Me gusta imaginar que Maxwell vio materializada su frase en la escena de “Regreso al Futuro” en la que la decisión de George McFly de besar finalmente a Lorraine, vuelve a dar forma en la fotografía a los tres hijos que la pareja tendrá en el futuro. 

Os dejo con la escena recreada en el párrafo anterior, con la preciosa canción Earth Angel, original de The Penguins, de fondo. Canción que tenía en mente mientras redactaba este post pues solía pedírmela de manera frecuente (ahora se la pide a Alexa), mi hija Mar, un auténtico Ángel en la Tierra. 

¡Feliz fin de semana!

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